Palestinos en Gaza expresaron el miércoles su profunda preocupación por una inminente prohibición israelí a docenas de organizaciones no gubernamentales (ONG) internacionales que operan en el territorio, citando el potencial de devastación generalizada y un colapso de los servicios esenciales. La prohibición amenaza con cortar la asistencia vital a una población que ya está luchando contra las secuelas del conflicto y el desplazamiento.
Siraj al-Masri, un palestino desplazado que se refugia en Khan Younis, dijo a Al Jazeera que las organizaciones de ayuda son indispensables, afirmando: "No hay alternativa a las organizaciones de ayuda que ayudan a los palestinos asediados en Gaza". Enfatizó la falta de recursos financieros entre la población y la limitada disponibilidad de atención médica, advirtiendo de una "catástrofe para los heridos y los lesionados".
El gobierno israelí aún no ha publicado una lista exhaustiva de las organizaciones a las que se dirige la prohibición, ni ha proporcionado razones específicas para la acción. Sin embargo, algunos informes sugieren que la medida se basa en acusaciones de que ciertas ONG tienen vínculos con organizaciones terroristas o están promoviendo agendas antiisraelíes. Estas acusaciones a menudo son difíciles de verificar de forma independiente, y las organizaciones afectadas han negado en gran medida haber actuado mal.
La prohibición se produce en un momento en que la situación humanitaria en Gaza ya es grave. Años de conflicto y bloqueo han paralizado la economía y la infraestructura locales, dejando a la mayoría de la población dependiendo de la ayuda internacional. Las Naciones Unidas y otros organismos internacionales han advertido repetidamente del riesgo de un colapso total de los servicios esenciales, incluidos la atención médica, el agua y el saneamiento.
La comunidad internacional ha expresado su preocupación por el impacto potencial de la prohibición. Las organizaciones de derechos humanos argumentan que exacerbará aún más el sufrimiento de la población palestina y podría violar el derecho internacional humanitario. Algunos gobiernos han instado a Israel a reconsiderar la decisión y a garantizar que la ayuda humanitaria siga llegando a quienes la necesitan.
La prohibición es el último acontecimiento en un conflicto de larga data entre Israel y los grupos militantes palestinos en Gaza, un conflicto que ha tenido un impacto devastador en la población civil. El territorio, hogar de más de dos millones de personas, ha estado bajo el bloqueo de Israel y Egipto desde 2007, una medida que Israel dice que es necesaria para evitar que las armas lleguen a Hamás, el grupo que controla Gaza. Los críticos argumentan que el bloqueo equivale a un castigo colectivo y ha restringido severamente el movimiento de personas y bienes, obstaculizando el desarrollo económico y contribuyendo a la pobreza generalizada.
La situación sigue siendo fluida y no está claro cuándo se implementará completamente la prohibición ni qué medidas específicas se tomarán contra las organizaciones específicas. Los actores internacionales están monitoreando de cerca la situación y están trabajando para encontrar formas de mitigar el impacto potencial en la población palestina. Se espera que la prohibición tensione aún más las relaciones ya tensas entre Israel y la comunidad internacional y podría complicar aún más los esfuerzos para lograr una paz duradera en la región.
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