La quinta y última temporada de "Stranger Things" de Netflix, que emitió el final de su serie el 31 de diciembre, presenta de manera destacada el concepto de agujeros de gusano, lo que ha despertado un renovado interés en este concepto de la física teórica. La serie, ambientada en la ciudad ficticia de Hawkins, Indiana, explora la intersección de un mundo normal y una dimensión paranormal, utilizando los agujeros de gusano como un recurso argumental para conectar estos reinos.
En la serie, el profesor de ciencias Scott Clarke, interpretado por Randy Havens, introduce la idea de los agujeros de gusano a sus alumnos. Erica, interpretada por Priah Ferguson, explica que los agujeros de gusano "permiten que la materia viaje entre galaxias o dimensiones sin cruzar el espacio entre ellas". Esta explicación, aunque simplificada para un público general, captura la esencia del concepto teórico.
Los agujeros de gusano, también conocidos como puentes de Einstein-Rosen, son características topológicas hipotéticas del espacio-tiempo que fundamentalmente crearían un atajo que conecta dos puntos separados en el espacio-tiempo. Si bien los agujeros de gusano siguen siendo teóricos, su representación en "Stranger Things" ha provocado debates sobre el potencial y las limitaciones de tales fenómenos.
Según los físicos teóricos, la existencia de agujeros de gusano no está totalmente descartada por la teoría de la relatividad general de Einstein. Sin embargo, mantener un agujero de gusano estable y transitable requeriría materia exótica con densidad de energía-masa negativa, una sustancia que aún no se ha observado ni creado.
El uso que hace la serie de los agujeros de gusano, aunque ficcionalizado, ha servido como punto de entrada para que muchos espectadores aprendan sobre conceptos científicos complejos. El impacto de "Stranger Things" se extiende más allá del entretenimiento, inspirando potencialmente a una nueva generación a explorar la ciencia y la tecnología.
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