Empresas, universidades y oficinas gubernamentales en la mayor parte de Irán permanecieron cerradas el miércoles debido a un cierre ordenado por el gobierno con la intención de abordar el creciente descontento público por la economía en dificultades y el gobierno del país. El cierre de un día afectó a 21 de las 31 provincias de Irán, incluida la capital, Teherán.
El cierre coincidió con el nombramiento por parte del presidente Masoud Pezeshkian de Abdolnaser Hemmati, el ex ministro de economía, como el nuevo jefe del banco central. Según los medios de comunicación estatales, Pezeshkian reconoció la dificultad del cargo, afirmando que sometería a Hemmati a intensas presiones y críticas. El nombramiento se produce tras la abrupta renuncia de Mohammad Reza Farzin el lunes, el ex jefe del banco central.
La tasa de inflación de Irán ha aumentado recientemente, lo que ha provocado protestas de comerciantes en Teherán y otras ciudades. Imágenes que circulaban en las redes sociales el miércoles, verificadas por The New York Times, mostraban a manifestantes en Fasa, en el centro-sur de Irán, arrojando objetos a las puertas de un complejo de edificios gubernamentales e intentando traspasar la entrada.
La agitación económica y las consiguientes protestas se derivan de una compleja interacción de factores, incluidas las sanciones internacionales, las políticas económicas gubernamentales y la inflación mundial. Estados Unidos volvió a imponer sanciones a Irán tras retirarse del acuerdo nuclear de 2015, formalmente conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto, que limitaba el programa nuclear de Irán a cambio de un alivio de las sanciones. Estas sanciones han afectado significativamente la capacidad de Irán para comerciar y acceder a los mercados financieros internacionales.
La respuesta del gobierno a los desafíos económicos ha enfrentado críticas de varios segmentos de la sociedad iraní. Algunos economistas argumentan que las políticas monetarias del gobierno han contribuido a la inflación, mientras que otros señalan la mala gestión y la corrupción como factores clave. Las protestas reflejan una amplia gama de quejas, incluidos el aumento de los precios, el desempleo y una percibida falta de rendición de cuentas por parte del gobierno.
El nombramiento de un nuevo jefe del banco central señala el intento del gobierno de recuperar el control sobre la situación económica. Sin embargo, Hemmati enfrenta una tarea desalentadora para estabilizar la economía y restaurar la confianza pública. El éxito de sus esfuerzos probablemente dependerá de la capacidad del gobierno para abordar los problemas estructurales subyacentes y navegar por el complejo panorama geopolítico. La situación sigue siendo fluida y se esperan nuevos acontecimientos en los próximos días a medida que el gobierno busca abordar las protestas en curso y los desafíos económicos.
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