El miércoles, los palestinos en Gaza expresaron su profunda preocupación por la inminente prohibición israelí de numerosas organizaciones no gubernamentales (ONG) internacionales que operan en el territorio, advirtiendo de consecuencias potencialmente devastadoras para la población, ya de por sí vulnerable. La prohibición amenaza con cortar la asistencia y los servicios vitales a los palestinos desplazados y asediados que luchan por sobrevivir en medio de una destrucción generalizada.
Siraj al-Masri, un residente palestino de Khan Younis, declaró a Al Jazeera que las organizaciones de ayuda son indispensables, afirmando que "no hay alternativa" al apoyo que prestan. Subrayó la grave situación económica, diciendo: "No tenemos ingresos, no tenemos dinero", y preguntó a dónde acudiría la gente en busca de ayuda si las ONG se vieran obligadas a cesar sus operaciones.
La prohibición prevista se produce en un momento en que Gaza sigue lidiando con las secuelas de los recientes conflictos, que han dejado su infraestructura diezmada y su sistema sanitario al borde del colapso. Las Naciones Unidas y otros organismos internacionales han advertido repetidamente de una crisis humanitaria en la región, exacerbada por las restricciones de acceso y los continuos problemas de seguridad. La prohibición hace temer que la situación se deteriore aún más, especialmente para los heridos y quienes necesitan atención médica, y Al-Masri señaló la escasez de instalaciones médicas funcionales.
Israel ha defendido su decisión alegando que algunas de las organizaciones señaladas tienen vínculos con grupos terroristas o que promueven actividades hostiles al Estado. Estas afirmaciones han sido recibidas con escepticismo por muchos observadores internacionales y defensores de los derechos humanos, que sostienen que la prohibición es un intento con motivaciones políticas de silenciar las críticas a las políticas israelíes y de aislar aún más a Gaza.
La comunidad internacional lleva mucho tiempo dividida sobre el conflicto israelo-palestino, con diferentes perspectivas sobre las causas profundas del conflicto y las soluciones adecuadas. Muchos países y organizaciones prestan ayuda humanitaria a los territorios palestinos, al tiempo que participan en esfuerzos diplomáticos para promover una resolución pacífica. La Unión Europea, uno de los principales donantes a los territorios palestinos, ha expresado su preocupación por el posible impacto de la prohibición y ha pedido a Israel que garantice que la asistencia humanitaria pueda seguir llegando a quienes la necesitan.
Se espera que la prohibición entre en vigor en las próximas semanas, a la espera de la aprobación final de las autoridades israelíes. Las ONG afectadas están evaluando actualmente sus opciones, incluidos los recursos legales y las apelaciones a los organismos internacionales. Según se informa, las Naciones Unidas están colaborando con ambas partes en un esfuerzo por encontrar una solución que permita que la asistencia humanitaria continúe sin interrupción. La situación sigue siendo fluida, con la posibilidad de una mayor escalada y un empeoramiento de la crisis humanitaria en Gaza.
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