El Ministerio de Asuntos Exteriores de Somalilandia negó el jueves las acusaciones de que había acordado albergar instalaciones militares israelíes y reasentar a palestinos desplazados de Gaza a cambio del reconocimiento por parte de Israel. El ministerio desestimó las acusaciones como infundadas, afirmando que su relación con Israel era puramente diplomática y se llevaba a cabo con pleno respeto del derecho internacional.
La negación se produjo tras las afirmaciones hechas por el presidente de Somalia, Hassan Sheikh Mohamud, en una entrevista con Al Jazeera, donde declaró que Somalilandia había aceptado tres condiciones de Israel: el reasentamiento de palestinos, el establecimiento de una base militar en la costa del Golfo de Adén y la adhesión a los Acuerdos de Abraham para normalizar las relaciones con Israel.
Somalilandia, una república autodeclarada en el Cuerno de África, declaró unilateralmente su independencia de Somalia en 1991, aunque no ha recibido un reconocimiento internacional generalizado. La región mantiene su propio gobierno, moneda y fuerzas de seguridad. El reciente reconocimiento de Somalilandia por parte de Israel marca un acontecimiento significativo en la región, que podría remodelar la dinámica geopolítica.
Los Acuerdos de Abraham, negociados por Estados Unidos, son una serie de acuerdos de normalización entre Israel y varias naciones árabes, incluidos los Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Marruecos. Estos acuerdos han sido aclamados como un paso hacia una mayor estabilidad en Oriente Medio, pero también han sido criticados por algunos palestinos que sienten que fueron marginados.
Somalia ha condenado enérgicamente el reconocimiento de Somalilandia por parte de Israel, afirmando que viola la soberanía y la integridad territorial de Somalia. El gobierno somalí sostiene que Somalilandia forma parte de Somalia, una posición respaldada por la Unión Africana y las Naciones Unidas. El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, también expresó su desaprobación por la medida de Israel, calificándola de inaceptable.
La situación sigue siendo fluida, con el potencial de mayores repercusiones diplomáticas. La comunidad internacional está observando de cerca los acontecimientos a medida que se desarrollan, considerando las implicaciones para la estabilidad regional y el conflicto israelo-palestino en curso.
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