Los recientes cambios regulatorios de Israel para las organizaciones sin fines de lucro están generando preocupación por posibles violaciones de las obligaciones del "deber de diligencia", lo que amenaza la estabilidad operativa y la viabilidad financiera de los grupos de ayuda que operan en la región. Las nuevas reglas, anunciadas el 1 de enero de 2026, estipulan que las organizaciones sin fines de lucro que no cumplan con los estándares del gobierno enfrentarán la suspensión, una medida que podría interrumpir el flujo de ayuda y recursos críticos.
Las implicaciones financieras de estas regulaciones son significativas. Las organizaciones sin fines de lucro que operan en Israel administran un estimado de $1 mil millones anuales en ayuda, con una porción sustancial dirigida a la asistencia humanitaria en Cisjordania y Gaza. La suspensión de las operaciones podría conducir a la congelación de estos fondos, lo que afectaría a los beneficiarios y podría desestabilizar los mercados locales que dependen de la actividad económica relacionada con la ayuda. Por ejemplo, una importante ONG internacional, Oxfam, podría ver afectado directamente su presupuesto anual de $50 millones para operaciones israelíes.
El contexto del mercado es crucial. El sector sin fines de lucro de Israel ha sido un componente vital de la red de seguridad social, particularmente en áreas donde los servicios gubernamentales son limitados. Estas organizaciones a menudo llenan vacíos críticos en la atención médica, la educación y el bienestar social. Las nuevas regulaciones introducen incertidumbre en este panorama, lo que podría disuadir a los donantes e inversores internacionales que confían en la estabilidad y la transparencia del sector sin fines de lucro. Una disminución en la financiación podría provocar la pérdida de empleos dentro de estas organizaciones, lo que tensaría aún más la economía.
Oxfam, entre otras organizaciones, ha expresado su preocupación de que las regulaciones entren en conflicto con sus obligaciones para con los beneficiarios. Bushra Khalidi de Oxfam explicó que las nuevas reglas podrían obligar a los grupos de ayuda a priorizar el cumplimiento de las regulaciones israelíes sobre las necesidades de las poblaciones vulnerables, violando así su deber de diligencia. Esto crea un dilema difícil para las organizaciones que se esfuerzan por equilibrar los requisitos legales con las responsabilidades éticas.
De cara al futuro, las perspectivas futuras para las organizaciones sin fines de lucro en Israel son inciertas. Las regulaciones podrían conducir a una consolidación del sector, con organizaciones más pequeñas que luchan por cumplir con los requisitos de cumplimiento. También es posible que las organizaciones internacionales reevalúen su presencia en Israel, lo que podría trasladar los recursos a otras regiones. El impacto a largo plazo dependerá de la voluntad del gobierno de entablar un diálogo con las organizaciones sin fines de lucro y abordar sus preocupaciones sobre las implicaciones prácticas de las nuevas reglas.
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