El segundo mandato del presidente Donald Trump experimentó una disminución significativa en la recopilación de datos federales en varios sectores, según un informe publicado esta semana. Las acciones de la administración, impulsadas por la oposición ideológica a los datos, el deseo de suprimir tendencias desfavorables y los recortes presupuestarios, han socavado la capacidad del gobierno para rastrear información crítica relacionada con el medio ambiente, la salud pública, el empleo, la demografía y los patrones climáticos.
La reducción en la recopilación de datos tiene implicaciones de gran alcance para el avance científico, la transparencia económica y la preparación para la salud pública. Los expertos advierten que la falta de datos sólidos y precisos obstaculizará el progreso científico, oscurecerá el verdadero estado de la economía y podría conducir a crisis de salud perdidas. Umair Irfan, autor principal del informe, declaró que "el gobierno federal es un recolector clave de datos vitales sobre la composición del país", y las acciones de la administración están "creando una imagen más turbia de la economía".
El informe destaca varios casos específicos en los que la recopilación de datos se vio comprometida. Por ejemplo, los programas de monitoreo ambiental enfrentaron importantes recortes presupuestarios, lo que llevó a una reducción en el número de estaciones meteorológicas y sensores de calidad del aire. Esta disminución en los datos ambientales dificulta el seguimiento del cambio climático y los niveles de contaminación, lo que dificulta los esfuerzos para mitigar su impacto.
En el ámbito de la salud pública, la administración supuestamente interfirió con la recopilación y difusión de datos relacionados con los brotes de enfermedades. Esta interferencia, según el informe, obstaculizó la capacidad de los funcionarios de salud pública para responder eficazmente a las amenazas emergentes para la salud. Dylan Scott, coautor del informe, señaló que las acciones de la administración "podrían pasar por alto importantes problemas de salud".
El informe también señala cambios en la forma en que se recopilan y analizan los datos de empleo, que, según los críticos, han sido diseñados para minimizar las cifras de desempleo. Estos cambios, combinados con los recortes presupuestarios en la Oficina de Estadísticas Laborales, han generado preocupaciones sobre la precisión y confiabilidad de las estadísticas de empleo.
Las consecuencias a largo plazo de estos retrocesos en la recopilación de datos son inciertas, pero los expertos temen que tengan un impacto duradero en la capacidad del país para abordar los desafíos críticos. Sara Herschander, otra coautora, enfatizó que "con datos menos sólidos y precisos, los avances en la ciencia se ralentizarán". El informe concluye pidiendo una mayor inversión en la recopilación de datos federales y un compromiso con la integridad científica.
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