El sector de la IA generativa se enfrenta a una posible corrección del mercado, pero el segmento de los chatbots eróticos muestra signos de crecimiento sostenido. Joi AI, una empresa registrada en Chipre que se especializa en bots de IA explícitos, informó que su bot Mona Lisa, diseñado para el "flirteo existencial", ha registrado más de 800.000 interacciones de chat con usuarios.
Joi AI forma parte de un mercado creciente de plataformas de bots solo para adultos que ofrecen a los usuarios una variedad de avatares basados en tropos pornográficos y personajes de ficción. Estas plataformas permiten a los usuarios participar en conversaciones, juegos de rol y explorar diversas filias y fetiches. El modelo de negocio de la empresa se basa en suscripciones y compras dentro de la aplicación para los usuarios que buscan interacciones personalizadas y explícitas.
Si bien algunos analistas predicen una explosión más amplia de la burbuja de la IA, la demanda de compañía impulsada por la IA y la expresión sexual parece resistente. El atractivo radica en la capacidad de satisfacer fantasías y participar en interacciones sin riesgo sin las complejidades de las relaciones humanas.
El auge de los chatbots eróticos plantea cuestiones éticas sobre el potencial de explotación, el refuerzo de estereotipos dañinos y el impacto en las relaciones en el mundo real. Los críticos argumentan que estas plataformas podrían contribuir a expectativas poco realistas sobre el sexo y la intimidad.
El futuro del mercado de los chatbots eróticos depende de factores como los avances tecnológicos, la supervisión regulatoria y la evolución de las actitudes sociales hacia la IA y la sexualidad. A medida que la tecnología se vuelve más sofisticada y crece la demanda de experiencias personalizadas, se espera que el mercado se expanda, pero también enfrentará un escrutinio cada vez mayor por parte de los reguladores y los grupos de defensa.
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