Las acciones canadienses concluyeron su segundo mejor año de este siglo, desafiando las ansiedades iniciales y estableciendo un récord de nuevos máximos de cierre. El índice compuesto S&P/TSX subió más del 40% desde un mínimo del 8 de abril, cerrando finalmente el año con un avance del 28%. Este rendimiento marcó la ganancia anual más significativa del índice desde 2009, cuando el repunte de la crisis financiera impulsó un aumento del 31%.
El índice alcanzó un récord de 63 nuevos máximos de cierre a lo largo del año, impulsado por una tendencia alcista constante durante los últimos siete meses. Este impresionante crecimiento se produjo a pesar de las importantes incertidumbres políticas y económicas a principios de año, incluida la imposición de aranceles severos por parte del entonces presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el aumento de las tensiones entre Estados Unidos y Canadá.
La resistencia del mercado de valores canadiense se atribuyó en gran medida al sólido desempeño de sus sectores minero y financiero. Estos sectores demostraron estar bien posicionados para navegar por la volatilidad del panorama mundial. El nombramiento de Mark Carney como primer ministro también jugó un papel importante, aliviando los nerviosismos del mercado financiero y fomentando un entorno económico más estable.
De cara al futuro, la capacidad del mercado de valores canadiense para mantener este nivel de crecimiento dependerá de varios factores, incluidas las condiciones económicas mundiales, los precios de las materias primas y la estabilidad geopolítica. Si bien el desempeño del año pasado fue excepcional, los analistas advierten que los rendimientos futuros pueden ser más moderados. El desempeño de las acciones mineras y financieras seguirá siendo un indicador clave de la salud general del mercado canadiense.
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