Cuando la medianoche se acercaba en la víspera de Año Nuevo, un oficial ucraniano, identificado por el indicativo Sam, monitoreaba transmisiones de video de múltiples drones que escaneaban en busca de fuerzas rusas, marcando el comienzo de 2026 como un día más en el conflicto en curso. Para muchos soldados en el batallón de Sam, los Da Vinci Wolves, el nuevo año no trajo una esperanza renovada de paz, ya que se enfrentan al avance de las fuerzas rusas y a las negociaciones de paz estancadas. Un soldado declaró que su principal objetivo para el próximo año era simplemente la supervivencia.
Sam reconoció la dificultad de planificar para el futuro, dadas las circunstancias. Este año marca el cuarto de Ucrania bajo la invasión a gran escala de Rusia, y pocos soldados que luchan en el este de Ucrania creen que será el último.
El conflicto, que comenzó en 2022, ha experimentado numerosos cambios en la estrategia y la participación internacional. A principios de 2025, el entonces presidente electo Donald J. Trump afirmó que podría poner fin a la guerra en 24 horas. En febrero de ese año, el presidente Trump supuestamente reprendió al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky en el Despacho Oval, lo que indicaba un posible cambio en el apoyo de Estados Unidos.
La falta de progreso en las negociaciones de paz y la continuación de los combates han provocado una sensación de resignación entre las tropas ucranianas en el frente. La atención se centra en la supervivencia inmediata en lugar de la planificación a largo plazo, lo que refleja la dura realidad de una guerra prolongada.
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