Israel se enfrenta a una creciente condena internacional tras la implementación de una prohibición a numerosas organizaciones internacionales de ayuda que operan en la Franja de Gaza, una región que ya lucha contra las secuelas del conflicto y la grave escasez de suministros esenciales. La prohibición, que entró en vigor el jueves, impide que estas organizaciones proporcionen asistencia humanitaria a los civiles palestinos.
Diecisiete organizaciones de derechos humanos y de defensa con sede en Israel emitieron una declaración conjunta condenando la prohibición, afirmando que obstruye la acción humanitaria basada en principios, pone en riesgo a los trabajadores humanitarios y a las comunidades a las que sirven, y perjudica la entrega eficaz de ayuda. Los grupos declararon además que Israel, como potencia ocupante, está obligado a garantizar que lleguen suministros adecuados a los civiles palestinos. Sostienen que Israel no sólo no está cumpliendo con esta obligación, sino que está impidiendo activamente que otros lo hagan.
La prohibición llega en un momento en que los palestinos en Gaza se enfrentan a condiciones extremas, incluida la falta de refugio, alimentos y suministros médicos, tras las recientes escaladas en el conflicto israelí-palestino. La comunidad internacional ha debatido durante mucho tiempo las responsabilidades de Israel en virtud del derecho internacional como potencia ocupante, en particular en lo que respecta al bienestar de la población civil en Gaza. El Cuarto Convenio de Ginebra estipula que las potencias ocupantes tienen el deber de garantizar el suministro de alimentos y medicinas a la población bajo ocupación.
Las Naciones Unidas y varios organismos internacionales han pedido repetidamente un acceso humanitario sin trabas a Gaza. Los críticos de la prohibición argumentan que viola el derecho internacional humanitario y exacerba el sufrimiento de la población palestina. Los partidarios de la prohibición, sin embargo, afirman que algunas de las organizaciones prestan apoyo a grupos considerados organizaciones terroristas, y que la prohibición es necesaria para la seguridad nacional. Estas afirmaciones han sido ampliamente refutadas por las organizaciones afectadas.
Varias organizaciones de ayuda ya han suspendido sus operaciones en Gaza como resultado de la prohibición. Las consecuencias a largo plazo de la prohibición siguen siendo inciertas, pero los grupos humanitarios advierten de un mayor deterioro de las condiciones de vida de los palestinos en Gaza. La comunidad internacional sigue vigilando la situación, y muchos gobiernos y organizaciones piden la revocación inmediata de la prohibición y el restablecimiento del acceso humanitario a la Franja de Gaza.
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