En las afueras de Kosti, Sudán, las familias desplazadas se enfrentan a condiciones extremas con acceso limitado a un refugio adecuado. Aziza, una mujer desplazada, y sus hijos se encuentran entre quienes buscan refugio en la ciudad, que se ha convertido en un punto central para las personas que huyen del conflicto en curso.
Aziza y su familia viven actualmente en un refugio improvisado construido con láminas delgadas, que ofrece una protección mínima contra los elementos. La falta de un refugio adecuado los expone al sol abrasador y a las condiciones climáticas extremas que prevalecen en la región. "No hay ningún hombre que nos guíe; nuestros hijos están en un lugar y nosotros en otro", dijo Aziza al corresponsal de Al Jazeera Arabic, Taher Almardi. "Estamos sentados en este calor. Nada pro."
Kosti, ubicada en el centro-sur de Sudán, ha experimentado una importante afluencia de personas desplazadas debido al conflicto. La infraestructura de la ciudad está luchando para dar cabida al creciente número de personas que buscan seguridad, lo que lleva a condiciones de hacinamiento y recursos limitados. La crisis humanitaria se ve agravada aún más por la interrupción de las cadenas de suministro y el acceso restringido a los servicios esenciales.
El conflicto en curso en Sudán ha provocado un desplazamiento generalizado, con civiles obligados a huir de sus hogares en busca de seguridad. Las Naciones Unidas y otras organizaciones humanitarias han advertido de un posible colapso humanitario si el conflicto continúa y el acceso a las poblaciones afectadas sigue restringido. La situación se ve agravada por la proximidad de la temporada de lluvias, que podría deteriorar aún más las condiciones de vida de las familias desplazadas.
Se están realizando esfuerzos para proporcionar asistencia humanitaria a las poblaciones desplazadas en Kosti y otras zonas afectadas. Sin embargo, la magnitud de la crisis requiere una respuesta coordinada y sostenida de la comunidad internacional. Las organizaciones de ayuda están trabajando para proporcionar refugio, alimentos, agua y atención médica a quienes lo necesitan, pero se enfrentan a importantes desafíos para llegar a todas las poblaciones afectadas debido a problemas de seguridad y limitaciones logísticas. La situación actual de Aziza y su familia sigue siendo precaria, ya que continúan dependiendo de recursos limitados y se enfrentan a un futuro incierto.
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