El concepto del trasplante de cabeza, que antes se relegaba al ámbito de la ciencia ficción, está experimentando un renovado interés por parte de los defensores de la prolongación de la vida y las empresas emergentes de Silicon Valley, a pesar del escepticismo que rodea su viabilidad. La controvertida idea, defendida por el neurocirujano italiano Sergio Canavero, consiste en trasplantar la cabeza de una persona, o potencialmente solo el cerebro, a un cuerpo más joven y sano. Canavero adquirió notoriedad en 2017 cuando anunció que un equipo al que asesoraba en China había realizado con éxito un trasplante de cabeza entre dos cadáveres, una afirmación que no convenció a muchos en la comunidad médica.
Las incursiones iniciales de Canavero en este campo consistieron en la publicación de ideas quirúrgicas hace una década, lo que, según él, provocó su despido del Hospital Molinette de Turín tras 22 años. "Soy un tipo ajeno al sistema. Así que eso ha hecho las cosas más difíciles, tengo que decir", declaró Canavero, destacando los retos a los que se enfrentó para lograr la aceptación de su enfoque poco convencional.
El procedimiento, si alguna vez se realizara, requeriría superar importantes obstáculos técnicos. Uno de los principales retos es la reconexión de la médula espinal para permitir la función motora y la percepción sensorial en el cuerpo receptor. Canavero ha propuesto previamente el uso de polietilenglicol, un tipo de polímero, para fusionar las médulas espinales seccionadas, aunque la eficacia de este método sigue sin demostrarse en sujetos humanos vivos. También serían necesarios fármacos inmunosupresores para evitar que el cuerpo del receptor rechazara la cabeza trasplantada.
Los críticos han planteado preocupaciones éticas sobre el posible impacto psicológico en el individuo sometido al procedimiento, así como los retos prácticos de la integración del cerebro con un nuevo cuerpo. Se desconocen los efectos a largo plazo de un trasplante de este tipo, y el potencial de complicaciones imprevistas es significativo.
A pesar de la controversia y los obstáculos técnicos, Canavero mantiene que el trasplante de cabeza ofrece una posible solución al envejecimiento y a ciertas afecciones médicas. "En los últimos años ha quedado absolutamente claro que la idea de una tecnología increíble para rejuvenecer a los ancianos no está en el horizonte", dijo, haciendo hincapié en la necesidad de enfoques alternativos. Aunque Canavero se ha retirado del centro de atención, el concepto subyacente sigue siendo explorado por investigadores e inversores interesados en prolongar la vida humana y abordar afecciones actualmente intratables. El futuro del trasplante de cabeza sigue siendo incierto, pero el interés continuo sugiere que seguirá siendo un tema de debate y exploración en las comunidades médica y científica.
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