Ucrania y Estados Unidos han alcanzado un acuerdo del 90 por ciento sobre un plan para poner fin a la guerra con Rusia, pero el control de la central nuclear de Zaporiyia sigue siendo un punto importante de discordia. La planta, ubicada en la región de Zaporiyia, en el sur de Ucrania, ha estado bajo ocupación militar rusa desde las primeras etapas de la guerra.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, declaró que el 10 por ciento restante de desacuerdo se centra principalmente en quién gestionará la mayor central nuclear de Europa. Los seis reactores de la planta están actualmente cerrados, y los expertos nucleares han advertido que reanudar la generación de electricidad mientras continúan los combates plantea riesgos inaceptables.
Tanto Rusia como Ucrania aspiran a recuperar el control y reiniciar las operaciones de la planta tras la guerra, considerándola un activo energético crucial. La instalación cuenta con una capacidad de generación de seis gigavatios, suficiente para abastecer a un país del tamaño de Portugal.
Estados Unidos también ha expresado su interés en la planta de Zaporiyia, viéndola como una oportunidad para promover los intereses económicos estadounidenses dentro de un acuerdo de paz. Según Zelenski, los negociadores estadounidenses han propuesto una operación conjunta de la planta en la que participen Estados Unidos, Rusia y Ucrania, una idea a la que Kiev se opone actualmente.
La situación de la planta de Zaporiyia ha sido motivo de preocupación desde que las fuerzas rusas la tomaron en marzo de 2022. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha pedido repetidamente que se establezca una zona desmilitarizada alrededor de la planta para evitar un posible accidente nuclear. El Director General del OIEA, Rafael Grossi, ha visitado personalmente la planta varias veces para evaluar la situación y ha advertido de los peligros de la actividad militar cerca de la instalación.
La disputa sobre la planta pone de relieve las complejas consideraciones geopolíticas y económicas entrelazadas con el conflicto en Ucrania. El control de la planta no sólo representa un importante activo energético, sino que también tiene un peso simbólico, representando la soberanía y la futura influencia económica en la región. Las negociaciones en curso reflejan los retos que plantea la búsqueda de una resolución que satisfaga los intereses contrapuestos de todas las partes implicadas.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment