Las protestas en Irán por el aumento vertiginoso del costo de vida entraron en su sexto día el miércoles, tras una caída significativa del valor del rial frente al dólar estadounidense a finales de diciembre. Las manifestaciones, que comenzaron con el cierre de negocios por parte de los comerciantes en Teherán el domingo, se han extendido por todo el país, evolucionando de quejas económicas a protestas políticas más amplias.
Al menos siete personas han muerto en enfrentamientos entre manifestantes y los servicios de seguridad, y 44 han sido arrestadas, según informes. El gobierno del presidente Masoud Pezeshkian ha pedido la unidad nacional, atribuyendo las presiones económicas a las acciones de lo que describió como los adversarios de Irán. A pesar de las promesas del gobierno de implementar reformas económicas y combatir la corrupción, las protestas han persistido.
Las manifestaciones se centraron inicialmente en la crisis económica, específicamente en el aumento del costo de vida y la caída en picada del valor del rial. La caída del rial ha encarecido los bienes importados, lo que ha afectado tanto a los consumidores como a las empresas iraníes. Las políticas económicas del gobierno se han enfrentado a un escrutinio cada vez mayor, y los críticos argumentan que no han abordado los problemas subyacentes.
Las protestas se han extendido más allá de Teherán, con informes de manifestaciones en otras ciudades de Irán. El cambio de quejas económicas a demandas políticas refleja un descontento más amplio con el manejo de la economía y otros asuntos por parte del gobierno.
La administración del presidente Pezeshkian enfrenta un desafío importante para abordar las preocupaciones de los manifestantes y estabilizar la economía. La respuesta del gobierno a las protestas probablemente moldeará el panorama político en Irán en las próximas semanas y meses. La situación sigue siendo fluida, y se anticipan más protestas y respuestas gubernamentales.
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