Las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos se han enfrentado directamente en Yemen, lo que marca una escalada significativa en la guerra civil en curso del país y amenaza su posible partición. Los enfrentamientos siguen a las ofensivas lanzadas el mes pasado por las fuerzas del Consejo de Transición del Sur separatista en el este de Yemen.
Las fuerzas respaldadas por los Emiratos Árabes Unidos declararon el viernes que había comenzado una "guerra", acusando a las fuerzas terrestres respaldadas por Arabia Saudita de lanzar un ataque junto con ataques aéreos de la fuerza aérea saudí. Esta fractura de la alianza entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, que han intervenido en Yemen en nombre del gobierno reconocido internacionalmente, ha resultado en que respalden a diferentes grupos rivales sobre el terreno. Uno de estos grupos ahora está presionando para declarar la independencia de un estado separatista en el sur de Yemen.
La guerra civil de Yemen comenzó en 2014 cuando el movimiento rebelde hutí, respaldado por Irán, tomó el control de gran parte del norte de Yemen, incluida la capital, Sanaá. Desde entonces, el conflicto ha sumido a la ya empobrecida nación en una crisis humanitaria, marcada por la violencia generalizada, el desplazamiento y la grave inseguridad alimentaria. Las Naciones Unidas han descrito la situación en Yemen como uno de los peores desastres humanitarios del mundo.
La intervención de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos tenía como objetivo inicial restaurar el gobierno yemení y contrarrestar la influencia de Irán en la región. Sin embargo, su apoyo a diferentes facciones dentro de Yemen ha complicado el conflicto y exacerbado las tensiones existentes. El Consejo de Transición del Sur, que busca la independencia del sur de Yemen, ha gozado durante mucho tiempo del respaldo de los Emiratos Árabes Unidos, mientras que Arabia Saudita ha apoyado principalmente al gobierno reconocido internacionalmente.
Los enfrentamientos actuales generan preocupación sobre el futuro de Yemen y la posibilidad de una mayor fragmentación. El conflicto ha atraído a varios actores regionales e internacionales, lo que refleja rivalidades geopolíticas más amplias en el Medio Oriente. El potencial de un estado separatista en el sur de Yemen podría desestabilizar aún más el país y la región en general. Las consecuencias a largo plazo de esta fractura de la alianza saudí-emiratí aún están por verse, pero sin duda añade otra capa de complejidad a un conflicto ya prolongado y devastador.
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