El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió "rescatar" a los manifestantes iraníes en medio de las crecientes manifestaciones en toda la República Islámica, lo que provocó una fuerte reprimenda de Teherán, advirtiendo a Washington que se mantenga al margen de sus asuntos internos. El intercambio se produjo el viernes cuando las protestas, desencadenadas por quejas económicas y alimentadas por el sentimiento antigubernamental, entraron en su sexto día, marcando el mayor disturbio visto en Irán desde 2022.
Las manifestaciones, inicialmente provocadas por el colapso de la moneda rial de Irán, han evolucionado hasta convertirse en expresiones generalizadas de descontento con el liderazgo del país. Se han reportado al menos siete muertes en la violencia que rodea las protestas, según fuentes dentro del gobierno iraní.
Trump, hablando desde Mar-a-Lago en Florida, declaró el apoyo inquebrantable de su administración al pueblo iraní y condenó la respuesta del gobierno a las protestas. "El mundo está mirando", declaró, prometiendo una acción no especificada para "rescatar" a quienes se manifiestan por la libertad.
En respuesta, Ali Larijani, Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, emitió una severa advertencia a Estados Unidos, afirmando que cualquier intervención se consideraría una violación de la soberanía iraní. "No acogemos con beneplácito ninguna expresión de apoyo de Estados Unidos y les aconsejamos que se centren en sus propios problemas internos", declaró Larijani en un discurso televisado.
Los disturbios actuales siguen a un período de crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán, particularmente después del bombardeo estadounidense de sitios nucleares iraníes en junio. Estados Unidos ha acusado durante mucho tiempo a Irán de buscar un programa de armas nucleares, un cargo que Teherán niega. El incidente tensó aún más las relaciones ya desgastadas por los desacuerdos sobre el programa nuclear de Irán y su papel en los conflictos regionales.
Las protestas se hacen eco de manifestaciones similares en 2022 provocadas por la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial, lo que destaca las persistentes quejas relacionadas con las dificultades económicas, las restricciones sociales y la represión política dentro de Irán. Estos problemas se ven agravados por las sanciones internacionales y las presiones económicas.
Los analistas sugieren que las protestas representan un desafío significativo para el gobierno iraní, poniendo a prueba su capacidad para gestionar la disidencia y mantener la estabilidad. La comunidad internacional está siguiendo de cerca la situación, y muchos países instan a la moderación y piden respeto por los derechos de los ciudadanos iraníes a la reunión pacífica y la expresión. La Unión Europea emitió una declaración expresando su preocupación por la violencia y pidiendo un diálogo para abordar las causas subyacentes de los disturbios. La situación sigue siendo fluida, con el potencial de una mayor escalada dependiendo de la respuesta del gobierno y el alcance de la participación internacional.
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