El gobierno yemení anunció el viernes que estaba desplegando sus fuerzas armadas en Hadhramaut, un territorio rico en petróleo en el sur de Yemen, en un esfuerzo por desalojar al Consejo de Transición del Sur (CTS), una facción separatista que ha tomado el control de partes del país. La medida intensifica el conflicto entre el gobierno yemení reconocido internacionalmente, respaldado por Arabia Saudita, y el CTS, que busca establecer un estado independiente en el sur de Yemen y ha recibido apoyo de los Emiratos Árabes Unidos.
Un grupo armado alineado con los separatistas declaró que ahora estaban en guerra con el gobierno yemení en Hadhramaut, lo que complica aún más la ya volátil situación. Mohammed Qizan, viceministro de información del gobierno yemení, declaró que la coalición liderada por Arabia Saudita había participado en las operaciones militares del viernes a petición del gobierno yemení. Hasta el cierre de esta edición, ni el gobierno saudí ni la coalición militar habían respondido a las solicitudes de comentarios sobre su participación.
Yemen ha estado envuelto en una guerra civil desde 2014, cuando los rebeldes hutíes, un grupo musulmán chiíta zaidí, tomaron el control de la capital, Saná, y gran parte del norte de Yemen, lo que provocó una intervención militar de una coalición liderada por Arabia Saudita en 2015. El conflicto ha creado una de las peores crisis humanitarias del mundo, con millones de personas enfrentando la inanición y el desplazamiento. El surgimiento del CTS como un actor importante en el sur ha añadido otra capa de complejidad al conflicto, fracturando la alianza anti-hutí y abriendo nuevos frentes en la guerra.
La rivalidad entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, ambos miembros clave de la coalición que lucha contra los hutíes, se ha visto exacerbada por los recientes acontecimientos. Si bien ambos países apoyaron inicialmente al gobierno yemení, los Emiratos Árabes Unidos han respaldado cada vez más al CTS, lo que refleja diferentes prioridades estratégicas en la región. Esta divergencia ha debilitado los esfuerzos de la coalición contra los hutíes y ha desestabilizado aún más a Yemen.
La actual escalada en Hadhramaut suscita preocupación por la posible fragmentación de Yemen y la intensificación de la crisis humanitaria. La comunidad internacional ha pedido repetidamente una solución negociada al conflicto, pero los avances se han visto obstaculizados por la multiplicidad de actores y sus intereses contrapuestos. Las Naciones Unidas han advertido que los combates podrían interrumpir aún más las entregas de ayuda vital y exacerbar el sufrimiento del pueblo yemení. Los próximos días serán críticos para determinar si la situación puede desescalarse y si se puede encontrar un camino hacia una paz duradera.
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