Fuerzas respaldadas por Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos se enfrentaron en Yemen el mes pasado, lo que marcó una confrontación directa sin precedentes entre las dos potencias del Golfo que han sido aliados nominales en la guerra civil del país. Los enfrentamientos siguieron a las ofensivas lanzadas por el Consejo de Transición del Sur (STC), un grupo separatista respaldado por los EAU, en el este de Yemen. El viernes, el STC declaró que había comenzado una "guerra", acusando a las fuerzas terrestres respaldadas por Arabia Saudí de lanzar un ataque junto con ataques aéreos de la fuerza aérea saudí.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí ha pedido a las facciones del sur de Yemen que asistan a un "diálogo" en Riad en respuesta a la escalada del conflicto. En una declaración publicada en las redes sociales, el ministerio saudí instó a "una conferencia integral en Riad para reunir a todas las facciones del sur para discutir soluciones justas a la causa del sur". Riad declaró que el gobierno yemení había dado su aprobación para las conversaciones propuestas.
Tanto Arabia Saudí como los EAU han intervenido en la larga guerra civil de Yemen en nombre del gobierno reconocido internacionalmente, liderado por el presidente Abdrabbuh Mansur Hadi. Sin embargo, la alianza se ha fracturado, y los dos estados del Golfo ahora respaldan a diferentes grupos rivales sobre el terreno. El STC, que busca la independencia del sur de Yemen, ahora está presionando para declarar un estado separatista.
El conflicto en Yemen tiene sus raíces en los levantamientos de la Primavera Árabe de 2011, que llevaron al derrocamiento del antiguo presidente Ali Abdullah Saleh. Se produjo un vacío de poder y el movimiento Houthi, un grupo musulmán chiíta zaidí, tomó el control de la capital, Saná, en 2014. Esto provocó una intervención militar de una coalición liderada por Arabia Saudí en 2015, con el objetivo de restaurar el gobierno de Hadi.
Los EAU han entrenado y equipado al STC, viéndolos como un baluarte contra los hutíes y los grupos islamistas. Arabia Saudí, aunque también se opone a los hutíes, ha mantenido vínculos más estrechos con el gobierno de Hadi. Los enfrentamientos actuales resaltan los intereses divergentes de Arabia Saudí y los EAU en Yemen, y la compleja red de alianzas y rivalidades que caracterizan el conflicto.
Las Naciones Unidas han advertido repetidamente sobre la catastrófica situación humanitaria en Yemen, describiéndola como la peor crisis humanitaria del mundo. El conflicto ha matado a cientos de miles de personas, desplazado a millones y dejado al país al borde de la hambruna. La fragmentación de la coalición anti-Houthi complica aún más los esfuerzos para resolver el conflicto y aliviar el sufrimiento del pueblo yemení.
Las conversaciones propuestas en Riad representan un intento de Arabia Saudí para reducir la escalada de la situación y encontrar una solución política a la cuestión del sur. Sin embargo, queda por ver si todas las facciones del sur participarán y si se puede alcanzar un acuerdo duradero. El resultado de las conversaciones probablemente tendrá implicaciones significativas para el futuro de Yemen y la región en general.
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