El presidente venezolano Nicolás Maduro instó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a cesar lo que describió como "belicismo ilegal" y a entablar conversaciones serias con su administración, en medio de las tensiones en curso e informes no confirmados de un ataque aéreo estadounidense en suelo venezolano. Durante una entrevista televisada, Maduro respondió a las acusaciones de Trump de que lidera una organización narcoterrorista responsable del tráfico de drogas hacia Estados Unidos, rechazando la afirmación.
Maduro se abstuvo de confirmar o negar los informes del presunto ataque aéreo de la CIA, que, de ser cierto, marcaría el primer ataque de este tipo en territorio venezolano desde que Trump inició una campaña de presión militar en agosto. Le dijo al periodista español Ignacio Ramonet que el asunto podría discutirse "en unos días", mientras conducía por Caracas en lo que parecía ser un esfuerzo por proyectar calma a pesar de la presión estadounidense.
La relación entre Estados Unidos y Venezuela se ha deteriorado significativamente en los últimos años, particularmente desde la controvertida reelección de Maduro en 2018. Estados Unidos ha impuesto sanciones a Venezuela, dirigidas a sectores clave de su economía, incluido el petróleo, en un esfuerzo por presionar a Maduro para que renuncie. La administración Trump ha reconocido al líder opositor Juan Guaidó como el presidente interino legítimo de Venezuela, una medida respaldada por numerosos otros países.
El gobierno de Maduro, respaldado por países como Rusia, China y Cuba, ha acusado a Estados Unidos de entrometerse en los asuntos internos de Venezuela e intentar orquestar un golpe de Estado. La crisis política y económica en Venezuela ha provocado una escasez generalizada de alimentos y medicinas, hiperinflación y un éxodo masivo de venezolanos a los países vecinos.
El presunto ataque aéreo añade otra capa de complejidad a la ya tensa relación entre las dos naciones. Maduro advirtió sobre una posible "guerra eterna" similar al conflicto en Irak, destacando las posibles consecuencias de la escalada de tensiones. Hasta ahora, el gobierno de Estados Unidos no ha comentado sobre el presunto ataque aéreo. La situación sigue siendo fluida, con potencial para nuevos acontecimientos en los próximos días.
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