Will Douglas Heaven, periodista tecnológico, compartió recientemente tres áreas de interés, revelando una fascinación tanto por la habilidad humana como por las capacidades en evolución de la inteligencia artificial. La primera de ellas es el canal de YouTube de El Estepario Siberiano, un baterista español cuyo nombre real es Jorge Garrido. Heaven descubrió el canal de Garrido a través de su hija y desde entonces se ha convertido en un seguidor entusiasta.
Los videos de Garrido presentan versiones cover de alta energía de canciones populares, mostrando su excepcional velocidad y técnica. Heaven destacó los numerosos videos de reacción de otros músicos, resaltando el amplio reconocimiento del talento de Garrido dentro de la comunidad de bateristas. Garrido reconoce abiertamente la extensa práctica requerida para alcanzar su nivel de competencia, afirmando que dedicó años a tocar la batería casi constantemente. Heaven ve esta dedicación como una forma de resistencia contra la creciente automatización de tareas, apreciando particularmente las versiones de música electrónica de Garrido, donde supera las capacidades de las cajas de ritmos. Recomienda específicamente la interpretación de Garrido de "Ra Ta Ta" de Skrillex y Missy Elliott, describiéndola como estimulante.
La segunda área de interés de Heaven radica en observar signos de vida dentro del valle inquietante, un concepto que se refiere a la incomodidad que experimentan los humanos al encontrarse con representaciones artificiales que se asemejan mucho, pero no replican perfectamente, a los seres humanos. Citó la visualización de videos generados por Sora, como uno que muestra a Michael Jackson robando nuggets de pollo y otro que muestra a Sam Altman mordiendo un Pikachu, como ejemplos que desencadenan este sentimiento. Sora, el modelo de texto a video de OpenAI, es capaz de crear escenas realistas e imaginativas a partir de indicaciones de texto.
El efecto del valle inquietante ha sido un tema de discusión en robótica y animación por computadora durante décadas. Masahiro Mori, un profesor japonés, propuso por primera vez el concepto en 1970, sugiriendo que a medida que los robots se vuelven más parecidos a los humanos, nuestra afinidad por ellos aumenta hasta cierto punto, después del cual se desploma en una sensación de inquietud. A medida que los modelos de IA como Sora continúan mejorando, es probable que se intensifique el debate en torno al valle inquietante y sus implicaciones para la interacción humano-computadora.
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