Fuerzas respaldadas por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos se enfrentaron en Yemen el mes pasado, lo que marcó una confrontación directa sin precedentes entre las dos potencias del Golfo que anteriormente habían sido aliadas en la guerra civil del país. Los enfrentamientos siguieron a las ofensivas lanzadas por el Consejo de Transición del Sur (STC), de tendencia separatista, en el este de Yemen, lo que llevó al Ministerio de Asuntos Exteriores de Arabia Saudita a pedir un "diálogo" en Riad entre las facciones del sur de Yemen.
La fractura de la alianza saudí-emiratí se debe a su apoyo a diferentes grupos rivales dentro de Yemen, donde ambos países han intervenido en nombre del gobierno reconocido internacionalmente en su conflicto con los rebeldes hutíes. El STC, respaldado por los Emiratos Árabes Unidos, está ahora presionando por la independencia de un estado separatista en el sur de Yemen.
El viernes, las fuerzas respaldadas por los Emiratos Árabes Unidos declararon que había comenzado una "guerra", acusando a las fuerzas terrestres respaldadas por Arabia Saudita de lanzar un ataque junto con ataques aéreos de la fuerza aérea saudí. El ministerio saudí respondió instando a "una conferencia integral en Riad para reunir a todas las facciones del sur para discutir soluciones justas a la causa del sur", según un comunicado publicado en las redes sociales. Riad añadió que el gobierno yemení había aprobado la iniciativa.
Yemen está inmerso en una guerra civil desde 2014, cuando los rebeldes hutíes, alineados con Irán, tomaron el control de la capital, Saná, y de gran parte del norte de Yemen, obligando al gobierno reconocido internacionalmente a huir. El conflicto se ha convertido en una guerra de poder entre Arabia Saudita e Irán, lo que ha exacerbado las tensiones regionales y ha contribuido a una crisis humanitaria.
La coalición liderada por Arabia Saudita, que incluye a los Emiratos Árabes Unidos, intervino en 2015 con el objetivo declarado de restaurar el gobierno yemení. Sin embargo, la campaña militar de la coalición ha sido ampliamente criticada por causar bajas civiles y exacerbar la ya de por sí grave situación humanitaria del país. Las Naciones Unidas estiman que cientos de miles de personas han muerto como consecuencia del conflicto, tanto por la violencia directa como por causas indirectas como las enfermedades y la inanición.
La aparición del STC como una fuerza poderosa en el sur de Yemen ha complicado aún más el conflicto. El STC busca revivir el estado independiente de Yemen del Sur, que existió hasta la unificación con el norte en 1990. Las ambiciones del grupo chocan con los intereses del gobierno reconocido internacionalmente, que busca mantener un Yemen unificado.
El diálogo propuesto en Riad representa un intento de Arabia Saudita de mediar entre las diversas facciones del sur y evitar una mayor escalada del conflicto. Sin embargo, queda por ver si todas las partes estarán dispuestas a participar y si se podrá encontrar una solución duradera. El conflicto en curso en Yemen ha tenido un impacto devastador en el país y su población, y se necesita urgentemente un acuerdo político integral para poner fin a la violencia y abordar las causas subyacentes del conflicto.
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