Para 2030, uno de cada cinco estadounidenses tendrá 65 años o más, un cambio demográfico que está transformando la economía de EE. UU. La Oficina del Censo proyecta que para 2034, los adultos mayores superarán en número a los niños por primera vez, lo que sitúa la jubilación en el centro de las preocupaciones económicas. Este año marca un hito, ya que los "baby boomers" de mayor edad alcanzan los 80 años, lo que amplifica aún más el impacto en la participación en la fuerza laboral, los ahorros para la jubilación, el Seguro Social, Medicare, el gasto en atención médica, la vivienda y los servicios financieros.
Sin embargo, esta tendencia al envejecimiento se está desarrollando de manera desigual en todo el país. La desigualdad de la riqueza, las diferencias en la cobertura de los planes de jubilación y el aumento de los costos de la atención médica y a largo plazo están creando una división, con algunos hogares experimentando seguridad financiera en la jubilación, mientras que otros luchan por llegar a fin de mes. En particular, las tasas de pobreza entre los estadounidenses mayores están aumentando, lo que los convierte en el único grupo de edad que experimenta tal aumento en los últimos años.
Según el Centro de Investigación de la Jubilación del Boston College, la edad promedio en que los hombres se jubilan es de 64 años, un aumento de aproximadamente tres años desde mediados de la década de 1990. Esta estadística refleja una tendencia más amplia de los estadounidenses que trabajan más tiempo, potencialmente impulsada por la necesidad financiera o el deseo de permanecer activos y comprometidos. Las implicaciones de esta tendencia se extienden a varios sectores, influyendo en la dinámica de la fuerza laboral y la demanda de servicios y productos adaptados a las personas mayores.
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