Ataques nocturnos contra Venezuela, el secuestro de su líder, Nicolás Maduro, y su esposa, y la declaración del presidente Donald Trump de que Estados Unidos dirigiría el país y vendería su petróleo, marcaron una escalada significativa en la política exterior estadounidense, atrayendo la condena inmediata de observadores internacionales que caracterizaron las acciones como un flagrante desprecio por el derecho internacional y las normas globales. La acción militar, iniciada a principios de 2026, siguió a un período de crecientes tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, alimentadas por acusaciones del gobierno autoritario de Maduro y la inestabilidad económica de Venezuela.
Los ataques se dirigieron a instalaciones gubernamentales clave e infraestructura en Caracas, según fuentes dentro del Departamento de Defensa de EE. UU., que hablaron bajo condición de anonimato. Se desconoce el paradero de Maduro y su esposa, aunque Trump declaró su captura en una conferencia de prensa poco después de los ataques. "Estamos tomando el control para restablecer el orden y asegurar que el pueblo venezolano finalmente se beneficie de sus propios recursos", declaró Trump.
La justificación estadounidense para la intervención se centró en afirmaciones de proteger los intereses nacionales de EE. UU. y prevenir una mayor inestabilidad regional. Los críticos, sin embargo, denunciaron la medida como un acto de agresión y una violación de la soberanía venezolana. Julian Borger, corresponsal internacional sénior, señaló que "Donald Trump ha estado conduciendo convoyes de excavadoras a través de ese edificio cada vez más frágil" del derecho internacional.
La comunidad internacional reaccionó rápidamente, y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas convocó una sesión de emergencia para abordar la crisis. Rusia y China, ambos miembros permanentes del Consejo de Seguridad, condenaron las acciones estadounidenses y pidieron un cese inmediato de las hostilidades. La Unión Europea también expresó su profunda preocupación, instando a la moderación y a un retorno a las negociaciones diplomáticas. "Esta acción unilateral socava los principios del derecho internacional y la Carta de la ONU", dijo una declaración emitida por el Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores.
La situación en Venezuela sigue siendo fluida, con informes de protestas generalizadas y enfrentamientos entre facciones pro y antigubernamentales. Se espera que la presencia militar estadounidense en el país aumente en los próximos días, lo que aumenta los temores de un conflicto prolongado. Las implicaciones a largo plazo de la intervención estadounidense para la estabilidad regional y las relaciones internacionales aún están por verse, pero muchos observadores temen una mayor erosión de las normas establecidas y un aumento de las acciones unilaterales por parte de las naciones poderosas. Los acontecimientos que se desarrollan están siendo supervisados de cerca por organizaciones internacionales y gobiernos de todo el mundo, mientras que el futuro de Venezuela y las implicaciones más amplias para el orden mundial penden de un hilo.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment