Investigadores del Cold Spring Harbor Laboratory han descubierto un método potencial para rejuvenecer los intestinos envejecidos y reparar el daño intestinal a largo plazo utilizando la terapia de células T CAR. El estudio, publicado el 3 de enero de 2026, detalla cómo la terapia se dirige a las células senescentes, que se acumulan en el intestino con el tiempo, dificultando su capacidad para funcionar correctamente.
El tratamiento, probado en ratones, resultó en una mejor regeneración intestinal, una reducción de la inflamación y una mejor absorción de nutrientes, según el equipo de investigación. Además, la terapia ofreció protección contra el daño por radiación al intestino, con efectos beneficiosos que duraron hasta un año en los modelos animales.
"A medida que envejecemos, el epitelio intestinal, una barrera crítica para la absorción de nutrientes, a menudo se daña, lo que provoca problemas digestivos y una reducción de la calidad de vida", explicó el Dr. Amor Vegas, investigador principal del Cold Spring Harbor Laboratory. "Nuestro trabajo sugiere que, al eliminar selectivamente estas células senescentes, podemos promover la curación intestinal y restaurar la función intestinal".
La terapia de células T CAR, conocida principalmente por su uso en el tratamiento del cáncer, implica la modificación de las propias células T de un paciente para atacar y destruir células específicas. En este caso, los investigadores diseñaron células T para atacar las células que expresan uPAR, un marcador de superficie que se encuentra en las células senescentes del intestino envejecido.
La acumulación de células senescentes en los tejidos es un sello distintivo del envejecimiento. Estas células, aunque ya no se dividen activamente, liberan moléculas inflamatorias que pueden dañar los tejidos circundantes y afectar la función de los órganos. En el intestino, esto puede manifestarse como dificultad para tolerar ciertos alimentos, mala absorción de nutrientes y mayor susceptibilidad a las infecciones.
Los primeros resultados de las pruebas en células intestinales humanas son prometedores, lo que sugiere que el enfoque podría eventualmente traducirse para mejorar la salud intestinal en adultos mayores y pacientes con cáncer sometidos a radioterapia. Los investigadores observaron una falta o ausencia del supresor tumoral p21 en las células epiteliales de los intestinos humanos envejecidos, lo que apoya aún más el papel de la senescencia en el envejecimiento intestinal.
"Si bien estos hallazgos son preliminares, ofrecen una nueva vía potencial para abordar la disfunción intestinal relacionada con la edad", dijo el Dr. Beyaz, otro investigador involucrado en el estudio. "Se necesita más investigación para determinar la seguridad y la eficacia de este enfoque en humanos, pero los resultados iniciales son alentadores".
El equipo planea realizar más estudios para optimizar la terapia y evaluar sus efectos a largo plazo. También tienen como objetivo explorar su posible aplicación en otras afecciones relacionadas con la edad y en pacientes sometidos a tratamiento contra el cáncer que afecta el intestino. La investigación destaca el potencial de la terapia de células T CAR más allá del tratamiento del cáncer y su posible papel en la medicina regenerativa.
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