Protestas globales estallaron en múltiples continentes tras el anuncio de Estados Unidos de que administraría Venezuela después del presunto secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa. Las manifestaciones tuvieron lugar en ciudades que van desde París hasta Sao Paulo, con participantes que condenaron lo que describieron como agresión e imperialismo estadounidense, según informes publicados el 4 de enero de 2026.
Las protestas, organizadas en gran medida a través de redes descentralizadas en línea, destacaron la creciente preocupación internacional sobre las implicaciones de la acción estadounidense. Muchos manifestantes portaban carteles que hacían referencia a instancias históricas de intervención estadounidense en América Latina, estableciendo paralelismos con épocas pasadas de maniobras geopolíticas. "Esto no se trata de democracia; se trata de recursos y poder", dijo Maria Sanchez, una manifestante en Sao Paulo, en una declaración ampliamente compartida en las redes sociales.
La decisión del gobierno estadounidense de asumir el control de Venezuela siguió a un período de creciente inestabilidad política y económica dentro del país. El secuestro del presidente Maduro, cuyos detalles aún no están claros, creó un vacío de poder que, según Washington, requirió una intervención para evitar un mayor caos y una posible crisis humanitaria. Esta justificación, sin embargo, ha sido recibida con escepticismo por muchos observadores internacionales.
El concepto de "intervención" en este contexto plantea preguntas complejas sobre la soberanía nacional y el papel de los actores externos en los asuntos internos. Estados Unidos ha citado la doctrina de la "Responsabilidad de Proteger" (R2P), un compromiso político global respaldado por las Naciones Unidas, como una justificación parcial de sus acciones. La R2P afirma que los estados tienen la responsabilidad de proteger a sus propias poblaciones de crímenes de atrocidades masivas, pero que cuando un estado no lo hace, la comunidad internacional tiene la responsabilidad de intervenir. Los críticos argumentan que Estados Unidos está aplicando selectivamente esta doctrina para promover sus propios intereses.
El uso de análisis avanzados impulsados por la IA jugó un papel importante en el proceso de toma de decisiones de Estados Unidos. Según un comunicado emitido por el Departamento de Estado, se utilizaron algoritmos de IA para evaluar los riesgos y beneficios potenciales de la intervención, predecir los resultados probables de varios escenarios e identificar a las partes interesadas clave dentro de Venezuela. Esta dependencia de la IA plantea consideraciones éticas sobre el papel de los algoritmos en la configuración de la política exterior y el potencial de sesgo en estos sistemas. "Necesitamos asegurarnos de que la IA se utilice de manera responsable y transparente en las relaciones internacionales", declaró la Dra. Anya Sharma, profesora de derecho internacional en la Universidad de Oxford, en una entrevista con Associated Press. "De lo contrario, corremos el riesgo de exacerbar las desigualdades existentes y socavar los principios de autodeterminación".
El estado actual sigue siendo tenso, con el ejército estadounidense manteniendo una presencia en Venezuela. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tiene previsto celebrar una sesión de emergencia para discutir la situación y considerar posibles resoluciones. Las implicaciones a largo plazo de esta intervención para la estabilidad regional y el derecho internacional siguen siendo inciertas.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment