El concepto del trasplante de cabeza, que antes se relegaba al ámbito de la ciencia ficción, está recibiendo una renovada atención por parte de los defensores de la prolongación de la vida y las empresas emergentes de Silicon Valley, a pesar del escepticismo que rodea su viabilidad. El neurocirujano italiano Sergio Canavero, que saltó a la fama en 2017 por afirmar haber realizado con éxito un trasplante de cabeza entre dos cadáveres en China, ha defendido durante mucho tiempo el procedimiento como una posible solución para el envejecimiento y ciertas afecciones médicas.
La técnica propuesta por Canavero consiste en seccionar la cabeza de un paciente que padece afecciones como la distrofia muscular o la atrofia muscular espinal y unirla a un cuerpo donante con un cerebro sano. El procedimiento, que Canavero denomina HEAVEN (head anastomosis venture), tiene como objetivo fusionar las médulas espinales utilizando polietilenglicol, un compuesto químico también conocido como PEG. Esta fusión, argumenta, permitiría al paciente recuperar la función motora y la sensibilidad en el nuevo cuerpo.
Sin embargo, la comunidad médica sigue sin estar convencida en gran medida. Los críticos señalan los inmensos desafíos técnicos que implica la reconexión de la médula espinal, la prevención del rechazo inmunitario y la garantía de una función cerebral adecuada después del trasplante. Arthur Caplan, bioeticista de la Universidad de Nueva York, ha calificado las afirmaciones de Canavero de "extravagantes" y "poco éticas", citando la falta de pruebas científicas que respalden la viabilidad del procedimiento.
La carrera de Canavero se ha enfrentado a importantes obstáculos. Después de publicar sus ideas quirúrgicas hace una década, declaró que fue despedido del Hospital Molinette de Turín, donde había trabajado durante 22 años. "Soy un tipo ajeno al sistema. Así que eso ha hecho las cosas más difíciles, tengo que decir", dijo Canavero.
A pesar de la controversia y el escepticismo, Canavero sostiene que el trasplante de cabeza ofrece la única solución viable para el envejecimiento. "Ha quedado absolutamente claro en los últimos años que la idea de alguna tecnología increíble para rejuvenecer a los ancianos no está en el horizonte", afirmó. Cree que los avances en microcirugía, inmunosupresión y medicina regenerativa podrían eventualmente hacer realidad el procedimiento.
El renovado interés de los entusiastas de la prolongación de la vida y las empresas emergentes sigilosas de Silicon Valley sugiere que la investigación y el desarrollo en esta área pueden continuar, aunque a puerta cerrada. Si bien la perspectiva del trasplante de cabeza sigue siendo muy especulativa, su impacto potencial en el campo de la medicina y en la sociedad en su conjunto justifica una observación continua y una consideración ética. El futuro de este campo depende de la superación de importantes desafíos técnicos y éticos, y de la demostración de la seguridad y la eficacia del procedimiento a través de una rigurosa investigación científica.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment