Las tropas del gobierno yemení, apoyadas por Arabia Saudita, han recuperado el control de varias provincias del Consejo de Transición del Sur (CTS), un grupo separatista respaldado por los Emiratos Árabes Unidos. Este acontecimiento se produce en medio de las continuas tensiones entre las potencias árabes del Golfo en la región.
Rashad al-Alimi, jefe del Consejo de Liderazgo Presidencial (CLP), el gobierno reconocido internacionalmente en Yemen, declaró el sábado que las fuerzas del Escudo Nacional, respaldadas por Arabia Saudita, retomaron con éxito todas las posiciones militares y de seguridad en la provincia fronteriza con Arabia Saudita. La operación para reclamar el territorio comenzó el día anterior. Al-Alimi describió la operación como un "éxito récord" para las fuerzas gubernamentales.
Las provincias recuperadas estaban previamente en manos del CTS, que ha estado compitiendo por la independencia en el sur de Yemen. El CTS ha pedido una votación sobre la independencia a medida que se han intensificado los combates con las fuerzas gubernamentales en los últimos meses. La reciente ofensiva del gobierno marca un cambio significativo en el equilibrio de poder en la región.
El conflicto en Yemen ha estado en curso durante años, enfrentando al gobierno reconocido internacionalmente contra los rebeldes hutíes, que controlan gran parte del norte de Yemen, incluida la capital, Saná. La guerra ha creado una compleja red de alianzas y rivalidades, con potencias regionales como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos apoyando a diferentes facciones. Las Naciones Unidas estiman que cientos de miles de personas han muerto como resultado del conflicto, y millones más han sido desplazadas.
La coalición liderada por Arabia Saudita ha estado proporcionando apoyo militar al gobierno yemení desde 2015. Si bien los Emiratos Árabes Unidos fueron inicialmente un miembro clave de la coalición, desde entonces ha reducido su presencia militar en Yemen y, en cambio, se ha centrado en apoyar al CTS. Esta divergencia en la estrategia ha provocado mayores tensiones entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.
Los analistas sugieren que la reciente ofensiva del gobierno puede ser un intento de Arabia Saudita para reafirmar su influencia en el sur de Yemen y contrarrestar el creciente poder del CTS. La recuperación de estas provincias podría fortalecer la posición del gobierno en cualquier futura negociación de paz.
La situación en Yemen sigue siendo volátil, y no está claro cuáles serán las implicaciones a largo plazo de la reciente ofensiva del gobierno. Las Naciones Unidas han pedido un alto el fuego y un retorno a las negociaciones políticas para poner fin al conflicto. La comunidad internacional continúa monitoreando la situación de cerca, con preocupaciones centradas en la crisis humanitaria y el potencial de una mayor escalada.
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