El gobierno de Estados Unidos secuestró al presidente venezolano Nicolás Maduro de Caracas el 3 de enero de 2026, lo que desató la condena internacional y planteó serias dudas sobre el futuro del derecho internacional. La acción sin precedentes, confirmada por una foto publicada por el expresidente estadounidense Donald Trump que muestra a Maduro a bordo de un buque estadounidense, ha sido descrita por expertos legales como una flagrante violación de las normas internacionales.
Ziyad Motala, profesor de derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de Howard, caracterizó el evento como "vandalismo internacional, puro y simple", argumentando que la acción estadounidense representa un peligroso cambio donde "el poder ha desplazado a la ley". Motala declaró además: "Cuando un estado secuestra la ley para justificar el secuestro de un líder, no defiende el orden. Publicita el desprecio por él".
El secuestro carece de base legal alguna en virtud del derecho internacional, según los estudiosos del derecho. El Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, que aborda la legítima defensa, no se aplica, ni la acción fue autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU. Esto ha generado preocupación de que Estados Unidos esté sentando un precedente para que las naciones poderosas ignoren el derecho internacional en la búsqueda de un cambio de régimen.
Las prolongadas tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, marcadas por las sanciones estadounidenses y las acusaciones de autoritarismo contra el gobierno de Maduro, proporcionan contexto para el secuestro. Estados Unidos ha apoyado previamente los esfuerzos de la oposición para derrocar a Maduro, pero esto marca una escalada significativa en las tácticas intervencionistas.
Las implicaciones de este evento son de gran alcance. El secuestro podría desestabilizar la región, envalentonar a otras naciones a actuar unilateralmente y erosionar los cimientos del derecho internacional. La comunidad internacional ahora está lidiando con cómo responder a este desafío al orden mundial establecido. Se espera que las Naciones Unidas celebren una sesión de emergencia para discutir la situación y considerar posibles resoluciones. El futuro de las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela, y las implicaciones más amplias para la diplomacia internacional, siguen siendo inciertos.
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