Victor Gao, vicepresidente del Centro para China y la Globalización en Beijing, argumentó que Estados Unidos ha aceptado el creciente poder de China, según una entrevista publicada el 4 de enero de 2026. Gao le dijo al presentador Steve Clemons que la mejora de las relaciones entre China y Estados Unidos es inevitable, a pesar de las tensiones persistentes y las diferentes perspectivas sobre el liderazgo mundial.
Gao declaró que Estados Unidos se ha dado cuenta de que no puede seguir vigilando a todo el mundo. Sin embargo, advirtió que algunos políticos estadounidenses todavía consideran a China como la principal amenaza. También señaló que los funcionarios chinos siguen desconfiando de posibles acciones de lo que él denominó "neofascistas estadounidenses".
La discusión tocó el panorama cambiante del comercio mundial y el dominio tecnológico. Gao afirmó que Beijing ha reemplazado a Washington como el campeón mundial del libre comercio. También afirmó que China no permitiría que Estados Unidos dominara el campo de la inteligencia artificial (IA). Esta afirmación plantea interrogantes sobre el futuro del desarrollo y la implementación de la IA, particularmente en lo que respecta a las consideraciones éticas y los posibles sesgos integrados en los algoritmos. La IA, en esencia, implica la creación de sistemas informáticos capaces de realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como el aprendizaje, la resolución de problemas y la toma de decisiones. Las implicaciones de los avances de la IA se extienden a varios sectores, incluidos la atención médica, las finanzas y el transporte, lo que podría remodelar las normas sociales y las estructuras económicas.
El ascenso de China como potencia mundial ha sido objeto de intensos debates en los últimos años. Su crecimiento económico y sus avances tecnológicos han desafiado el dominio de larga data de Estados Unidos. La relación entre los dos países es compleja y abarca áreas de cooperación y competencia. El comercio, el cambio climático y la seguridad mundial se encuentran entre los temas que requieren colaboración, mientras que la rivalidad tecnológica y la influencia geopolítica siguen siendo puntos de discordia.
El concepto de "hacer las paces" con el ascenso de China es multifacético. Implica reconocer la creciente influencia de China y, al mismo tiempo, salvaguardar los intereses nacionales y defender los valores democráticos. Esto requiere un enfoque matizado que combine la diplomacia, la competencia estratégica y un compromiso con las normas internacionales.
De cara al futuro, la trayectoria de las relaciones entre Estados Unidos y China probablemente dependerá de varios factores, incluidas las dinámicas políticas internas en ambos países, la evolución de las estructuras de poder mundial y la capacidad de gestionar las áreas de desacuerdo de manera constructiva. El desarrollo y la regulación de la IA sin duda jugarán un papel crucial en la configuración del futuro de esta relación. Se anticipan más debates y decisiones políticas a medida que ambas naciones navegan por las complejidades de un mundo multipolar.
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