Michael B. Jordan buscó terapia para relajarse después de interpretar al villano Erik Killmonger en la película "Black Panther" de 2018, según reveló en una entrevista reciente con CBS Sunday Morning. Jordan declaró que el papel "como que se quedó conmigo un tiempo" y que "fui a terapia, hablé de ello, encontré una manera de simplemente relajarme". Añadió que todavía estaba aprendiendo la importancia de desconectar de un personaje en ese momento de su carrera.
Jordan describió la actuación como un "viaje en solitario", enfatizando la naturaleza solitaria de las audiciones, la práctica y la preparación para los papeles. Destacó la extensa preparación y la inversión emocional requerida para cada personaje, lo que le llevó a darse cuenta de que necesitaba estrategias para desprenderse de esos papeles después de la filmación.
El uso de la terapia por parte de los actores para procesar papeles desafiantes es cada vez más común. Las exigencias emocionales de interpretar personajes complejos, particularmente aquellos con antecedentes traumáticos o violentos, pueden afectar la salud mental de un actor. Los terapeutas pueden proporcionar herramientas y técnicas para manejar el residuo emocional de estos papeles y mantener el bienestar psicológico. Esta práctica refleja una creciente conciencia de la importancia de la salud mental dentro de la industria del entretenimiento.
La industria del entretenimiento reconoce cada vez más la importancia del apoyo a la salud mental de los artistas. Las intensas presiones de la fama, combinadas con las exigencias emocionales de la actuación, pueden crear desafíos únicos para los actores. La voluntad de actores de alto perfil como Jordan de hablar abiertamente sobre la búsqueda de terapia ayuda a desestigmatizar el tratamiento de la salud mental y anima a otros a priorizar su bienestar.
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