Un nuevo paradigma llamado "intelición", donde la inteligencia humana y la artificial trabajan juntas en tiempo real, está a punto de remodelar el panorama del software y la toma de decisiones, según Brian Mulconrey de Sureify Labs. Este concepto va más allá del modelo actual de la IA como una herramienta invocada bajo demanda, y en su lugar prevé un entorno de coproducción continua donde los humanos y los agentes de IA dan forma colaborativa a las decisiones, la lógica y las acciones.
Mulconrey, en un análisis reciente, describió la intelición como el principio organizador de la próxima ola de software, donde los humanos y la IA operan dentro de un modelo compartido de la empresa. Esto contrasta con los sistemas actuales, que tratan los modelos de IA como entidades externas, lo que requiere que los usuarios soliciten respuestas o integren pasos de "humanos en el bucle" en los flujos de trabajo agentivos.
El cambio hacia la intelición está impulsado por varias fuerzas, incluido el desarrollo de ontologías unificadas. El CEO de Palantir, Alex Karp, destacó la importancia de las ontologías en una carta reciente a los accionistas, argumentando que la mayor parte del valor de mercado se acumulará en los chips y las ontologías, y que esta tendencia es solo el comienzo de una transformación mayor. Una ontología, en este contexto, se refiere a una representación estructurada del conocimiento que permite a la IA y a los humanos compartir una comprensión común de los datos y los conceptos.
Las implicaciones de la intelición se extienden más allá del desarrollo de software, impactando potencialmente la forma en que operan las empresas y cómo se toman las decisiones en diversas industrias. Al permitir la colaboración en tiempo real entre humanos e IA, la intelición podría conducir a procesos más eficientes, una mayor precisión y una creatividad mejorada.
Sin embargo, el auge de la intelición también plantea importantes interrogantes sobre el futuro del trabajo y el papel de los humanos en un mundo cada vez más automatizado. A medida que la IA se integre más en los procesos de toma de decisiones, será crucial garantizar que se tengan en cuenta los valores humanos y las consideraciones éticas.
El concepto de intelición aún se encuentra en sus primeras etapas, y su adopción generalizada requerirá nuevos avances en la tecnología de la IA, así como una cuidadosa consideración de las implicaciones sociales. Sin embargo, el cambio hacia la coproducción continua entre humanos e IA representa un paso significativo hacia un futuro donde la inteligencia no es únicamente el dominio de los humanos o las máquinas, sino un esfuerzo colaborativo entre ambos.
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