El acceso a los nuevos fármacos para la pérdida de peso en el Reino Unido podría depender cada vez más de la riqueza de un paciente en lugar de su necesidad médica, advirtieron los expertos. Los estrictos criterios del Servicio Nacional de Salud (NHS) para recetar medicamentos como Mounjaro significan que solo un número limitado de pacientes recibirá el tratamiento a través de la atención médica pública, mientras que otros deberán pagarlo de forma privada.
Investigadores del King's College de Londres advirtieron que esta disparidad corre el riesgo de exacerbar las desigualdades de salud existentes, particularmente para los grupos cuyas afecciones a menudo se pasan por alto o se diagnostican insuficientemente. Abogan por un acceso más justo e inclusivo a estos medicamentos para evitar que se amplíen aún más las brechas en la atención. Los investigadores publicaron sus preocupaciones en un informe publicado el 4 de enero de 2026.
Los nuevos tratamientos para la pérdida de peso, si bien representan un avance significativo en el manejo de la obesidad, tienen el potencial de crear un sistema de dos niveles, según el informe. Las personas que pueden pagar la atención médica privada pueden obtener acceso oportuno a estos medicamentos, mientras que otras, potencialmente con mayor riesgo, pueden quedarse sin tratamiento.
La obesidad es una enfermedad crónica compleja con importantes implicaciones para la salud, que aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas, ciertos tipos de cáncer y otras afecciones graves. Medicamentos como Mounjaro, un agonista dual del receptor del polipéptido insulinotrópico dependiente de la glucosa (GIP) y del péptido similar al glucagón-1 (GLP-1), han demostrado resultados sustanciales en la pérdida de peso en ensayos clínicos. Estos fármacos actúan imitando los efectos de las hormonas naturales que regulan el apetito y los niveles de azúcar en sangre.
Sin embargo, los estrictos criterios de elegibilidad del NHS para recetar estos medicamentos a menudo priorizan a los pacientes con afecciones de salud específicas y un alto índice de masa corporal (IMC). Esto excluye a muchas personas que pueden beneficiarse del tratamiento pero que no cumplen con los estrictos requisitos.
"La preocupación es que estamos creando una situación en la que el acceso a medicamentos que podrían cambiar la vida está determinado por el nivel socioeconómico en lugar de la necesidad médica", dijo la Dra. Sarah Williams, autora principal del informe y experta en políticas de salud del King's College de Londres. "Esto podría desfavorecer aún más a las poblaciones ya vulnerables".
Los investigadores están pidiendo una revisión exhaustiva de las pautas de prescripción del NHS para los medicamentos para la obesidad, enfatizando la necesidad de un enfoque más equitativo e inclusivo. Sugieren considerar factores más allá del IMC, como los riesgos individuales para la salud, las circunstancias socioeconómicas y el acceso a otros recursos para el control del peso.
La situación actual tiene implicaciones prácticas para los pacientes que luchan contra la obesidad. Aquellos que no califican para el tratamiento financiado por el NHS pueden enfrentar la difícil decisión de pagar el medicamento de forma privada, lo que puede ser una carga financiera significativa. Otros pueden verse obligados a depender de opciones de control de peso menos efectivas o menos accesibles.
Las consecuencias a largo plazo del acceso desigual al tratamiento de la obesidad podrían ser sustanciales, lo que podría conducir a un aumento de las tasas de enfermedades relacionadas con la obesidad y a una ampliación de las disparidades en la salud en todo el Reino Unido. Se necesita más investigación para evaluar el impacto de estos nuevos medicamentos en diferentes poblaciones y para desarrollar estrategias para garantizar un acceso equitativo a una atención eficaz para la obesidad.
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