Un nuevo tipo de plástico, diseñado para degradarse a demanda, ha sido desarrollado por científicos de la Universidad de Rutgers, ofreciendo potencialmente una solución al persistente problema de los residuos plásticos. La investigación, publicada el 4 de enero de 2026, detalla un método para crear plásticos que son duraderos durante su uso, pero que pueden ser activados para descomponerse naturalmente después de su vida útil prevista.
La inspiración para esta innovación le llegó a Yuwei Gu, un químico de Rutgers, durante una caminata en el Parque Estatal Bear Mountain, Nueva York. Al observar botellas de plástico desechadas, Gu comenzó a cuestionar por qué los plásticos sintéticos perduran indefinidamente, a diferencia de los polímeros naturales. Esta observación condujo al desarrollo de plásticos que imitan las características estructurales que se encuentran en el ADN y las proteínas, lo que permite una degradación controlada.
La clave de esta tecnología radica en la capacidad de ajustar con precisión la velocidad de descomposición del plástico, que va desde días hasta años. Esta degradación puede iniciarse mediante estímulos externos como la luz o señales químicas específicas. "La belleza de este enfoque es su versatilidad", declaró Gu en un comunicado de prensa de la universidad. "Podemos adaptar la tasa de degradación para que coincida con la aplicación específica del plástico".
Este desarrollo podría revolucionar varias industrias, incluyendo el envasado de alimentos y la administración de medicamentos. Imagine envases de alimentos que se descomponen poco después de su eliminación, o sistemas de administración de fármacos que se descomponen dentro del cuerpo después de liberar su carga útil. Las aplicaciones potenciales son vastas y podrían reducir significativamente el impacto ambiental de los plásticos.
La química subyacente implica la incorporación de enlaces químicos específicos en la estructura del plástico. Estos enlaces, similares a los que se encuentran en los polímeros naturales, son susceptibles a la escisión en determinadas condiciones. Al controlar el tipo y el número de estos enlaces, los investigadores pueden dictar la rapidez con la que se degrada el plástico.
El concepto de diseñar materiales con una fecha de caducidad incorporada no es del todo nuevo. Sin embargo, los intentos anteriores a menudo requerían condiciones extremas, como altas temperaturas o productos químicos agresivos, para iniciar la degradación. El enfoque del equipo de Rutgers es único en el sentido de que permite la degradación en condiciones más suaves y respetuosas con el medio ambiente.
El siguiente paso para los investigadores es ampliar la producción de estos plásticos degradables y probar su rendimiento en aplicaciones del mundo real. También están explorando formas de hacer que el proceso de degradación sea aún más eficiente y ambientalmente benigno. El equipo está buscando activamente asociaciones con la industria para llevar esta tecnología al mercado.
El desarrollo de estos plásticos degradables representa un importante paso adelante para abordar la crisis mundial de los residuos plásticos. Si bien no es una solución completa, ofrece una alternativa prometedora a los plásticos tradicionales que podría reducir significativamente su impacto ambiental. La investigación destaca el potencial de la biomimética – aprender de la naturaleza – para resolver complejos desafíos tecnológicos.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment