Caracas, Venezuela – Tras la captura del presidente Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense el sábado por la mañana, una sensación de inquietud invadió la capital de Venezuela, con muchos residentes dudando en reanudar sus actividades normales. Decenas de negocios permanecieron cerrados el domingo, y aquellos que se aventuraron a salir parecían aprensivos, según relatos de testigos presenciales.
David Leal, un aparcacoches de 77 años, observó las calles desiertas cerca del palacio presidencial, que estaba siendo custodiado por civiles armados y personal militar. "La gente todavía está conmocionada", dijo Leal, y añadió: "Que Dios nos dé fuerzas".
La operación militar estadounidense marcó una escalada significativa en la actual agitación política en Venezuela. La intervención se produjo tras años de crisis económica, inestabilidad política y acusaciones de gobierno autoritario contra el gobierno de Maduro. Las circunstancias que rodearon la captura de Maduro siguen sin estar claras.
Las declaraciones iniciales del presidente estadounidense Donald Trump indicaron que Estados Unidos administraría el país hasta que se lograra la estabilidad. Sin embargo, el secretario de Estado, Marco Rubio, pareció retractarse de esos comentarios el domingo, afirmando que Washington aprovecharía el control de la industria petrolera de Venezuela para obligar a realizar cambios en las políticas.
Venezuela ha experimentado una considerable agitación política en los últimos años, incluyendo protestas generalizadas, intentos de golpe de Estado y presión internacional para que se realicen reformas democráticas. La economía de la nación ha estado en caída libre, marcada por la hiperinflación, la escasez de bienes esenciales y la emigración masiva.
Estados Unidos ha sido durante mucho tiempo crítico con el gobierno de Maduro, imponiendo sanciones y reconociendo al líder de la oposición, Juan Guaidó, como presidente interino. Estados Unidos ha acusado a Maduro de abusos contra los derechos humanos, corrupción y socavamiento de las instituciones democráticas. Maduro, a su vez, ha acusado a Estados Unidos de injerencia en los asuntos internos de Venezuela y de intentar derrocar a su gobierno.
El futuro de Venezuela sigue siendo incierto. Rubio insistió en entrevistas en que Washington utilizará el control de la industria petrolera de Venezuela para forzar un cambio de política. Es probable que las prioridades inmediatas incluyan el establecimiento de un gobierno de transición, la atención a la crisis humanitaria y la organización de elecciones libres y justas.
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