Investigadores de la Universidad Tecnológica de Sídney han desarrollado compuestos experimentales que aumentan de forma segura la quema de calorías a nivel celular, alterando sutilmente la producción de energía mitocondrial. Este nuevo enfoque, detallado en un estudio reciente, tiene como objetivo afinar el proceso metabólico, lo que podría conducir a tratamientos para la obesidad más seguros y eficaces.
Los fármacos experimentales actúan "desacoplando" suavemente las mitocondrias, las centrales eléctricas de las células, lo que las impulsa a quemar más energía. Esto difiere significativamente de los fármacos para la pérdida de peso anteriores que lograron resultados similares, pero que finalmente fueron prohibidos debido a peligrosos efectos secundarios. Estos fármacos más antiguos a menudo causaban aumentos incontrolados de la temperatura corporal y podían provocar daños en los órganos e incluso la muerte.
"La diferencia clave es el nivel de control que tenemos ahora", explicó la Dra. Anya Sharma, investigadora principal del proyecto. "No estamos forzando a las mitocondrias a trabajar en exceso; las estamos impulsando suavemente para que sean más eficientes en el gasto de energía".
El equipo de investigación se centró en la creación de moléculas que se dirijan selectivamente a las mitocondrias sin causar daños celulares generalizados. Los nuevos compuestos están diseñados para estimular el metabolismo sin los efectos secundarios perjudiciales asociados a las generaciones anteriores de fármacos para la pérdida de peso.
El impacto potencial en la industria farmacéutica podría ser significativo. La obesidad es un importante problema de salud mundial, y los tratamientos actuales suelen tener una eficacia limitada o efectos secundarios indeseables. Un fármaco más seguro y eficaz que se dirija al metabolismo celular podría revolucionar el tratamiento de la obesidad y los trastornos metabólicos relacionados.
Aunque la investigación aún se encuentra en sus primeras fases, los resultados iniciales son prometedores. Los compuestos han demostrado su eficacia en estudios preclínicos, demostrando una capacidad para aumentar la quema de calorías en las células sin causar una toxicidad significativa.
"Actualmente estamos llevando a cabo más estudios para optimizar los compuestos y evaluar su seguridad y eficacia a largo plazo", dijo la Dra. Sharma. "El siguiente paso será pasar a los ensayos clínicos para evaluar los efectos en humanos".
Los investigadores también están explorando posibles aplicaciones más allá del tratamiento de la obesidad, incluyendo el manejo de la diabetes tipo 2 y otras enfermedades metabólicas. La capacidad de manipular de forma segura la función mitocondrial podría tener implicaciones de gran alcance para la salud humana. La Universidad Tecnológica de Sídney ha presentado patentes sobre los nuevos compuestos y está buscando asociaciones con empresas farmacéuticas para seguir desarrollando y comercializando la tecnología.
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