La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, hizo un llamado al diálogo y a la "coexistencia" con Estados Unidos en una declaración emitida el domingo por la noche, un cambio notable en el tono con respecto a sus acusaciones anteriores contra la administración Trump. La declaración, publicada en las redes sociales, extendió "una invitación al gobierno de los EE. UU. para trabajar juntos en una agenda de cooperación, orientada hacia el desarrollo compartido, dentro del marco del derecho internacional, y para fortalecer la coexistencia comunitaria duradera".
El mensaje conciliador de Rodríguez se produjo un día después de que pronunciara un discurso condenando a la administración Trump por lo que describió como el secuestro ilegal de Nicolás Maduro, jefe de Estado de Venezuela. Maduro fue sacado del país por la fuerza el sábado, según informes, lo que provocó que Rodríguez, la ex vicepresidenta, se negara inicialmente a reconocer su ascenso a la presidencia. Ella había mantenido que Maduro era el único presidente del país.
Las circunstancias que rodean la destitución de Maduro siguen sin estar claras, pero el presidente Trump anunció en una conferencia de prensa el sábado que Rodríguez había hablado con el secretario de Estado Marco Rubio y había acordado cooperar en una transición. El gobierno de los EE. UU. aún no ha respondido formalmente a la oferta de diálogo de Rodríguez.
Venezuela ha estado sumida en una profunda crisis política y económica durante años, marcada por la hiperinflación, la escasez de bienes esenciales y la emigración generalizada. El panorama político del país está profundamente polarizado, con el gobierno socialista de Maduro enfrentando una fuerte oposición desde dentro y desde el extranjero. Estados Unidos ha sido durante mucho tiempo crítico con la administración de Maduro, imponiendo sanciones y reconociendo al líder opositor Juan Guaidó como el presidente legítimo del país en 2019.
El potencial de diálogo entre Venezuela y Estados Unidos podría señalar un cambio significativo en las relaciones, ofreciendo un posible camino hacia la resolución de la crisis en curso. Sin embargo, los analistas advierten que persisten obstáculos importantes, incluida la desconfianza arraigada y las agendas políticas conflictivas. La comunidad internacional está observando de cerca los acontecimientos en Venezuela, y muchos países instan a una resolución pacífica y democrática de la crisis. El futuro de Venezuela y su relación con Estados Unidos sigue siendo incierto.
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