Funcionarios federales de salud anunciaron el lunes una reducción significativa en el número recomendado de vacunas infantiles en los Estados Unidos, disminuyendo el calendario de 17 a 11. La decisión se toma bajo el liderazgo del Secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., una figura conocida por su postura antivacunas, y ha provocado tanto apoyo como fuertes críticas.
Los funcionarios declararon que el cambio tiene como objetivo alinear las recomendaciones de vacunas de EE. UU. con las de otras naciones de altos ingresos, citando a Dinamarca como ejemplo principal. Dinamarca, un país con una población de aproximadamente 6 millones y un sistema de salud universal, tiene un calendario de vacunación infantil menos extenso. Los funcionarios también atribuyeron la decisión a la necesidad de restaurar la confianza pública en las vacunas, que reconocen que ha sido erosionada por los movimientos antivacunas, incluidos los liderados por Kennedy.
"Esta decisión protege a los niños, respeta a las familias y reconstruye la confianza en la salud pública", dijo Kennedy en un comunicado.
Sin embargo, la medida ha sido recibida con una feroz oposición por parte de muchos expertos en salud. El virólogo James Alwine, asociado con la organización Defend Public Health, condenó la decisión. "La decisión de Kennedy dañará y matará a niños, como lo harán todas sus decisiones antivacunación", afirmó Alwine.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. normalmente establecen el calendario de vacunación recomendado, que luego es adoptado por muchos estados. Estos calendarios están diseñados para proteger a los niños de una variedad de enfermedades prevenibles, como el sarampión, las paperas, la rubéola y la polio. El debate sobre los calendarios de vacunación no es exclusivo de los EE. UU. En Europa, por ejemplo, las políticas de vacunación varían ampliamente de un país a otro, lo que refleja diferentes prioridades de atención médica y actitudes culturales hacia la vacunación. Algunas naciones, como Francia e Italia, han hecho que ciertas vacunas sean obligatorias para la inscripción escolar, mientras que otras, como el Reino Unido, mantienen un sistema voluntario.
La decisión en los EE. UU. llega en medio de debates globales en curso sobre la vacilación ante las vacunas y la propagación de información errónea. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha enfatizado repetidamente la seguridad y eficacia de las vacunas, destacando su papel crucial en la prevención de enfermedades infecciosas y la reducción de la mortalidad infantil en todo el mundo.
Las vacunas específicas que se eliminarán del calendario recomendado de EE. UU. aún no han sido detalladas por los funcionarios federales de salud. Se esperan más anuncios en las próximas semanas, que probablemente incluirán aclaraciones sobre la implementación del calendario revisado y su impacto potencial en la salud pública. Se espera que los cambios sean monitoreados de cerca por las organizaciones de salud pública tanto a nivel nacional como internacional.
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