En Gilgil, Kenia, la startup Octavia Carbon inició una prueba de alto riesgo en junio del año pasado, empleando energía geotérmica para alimentar prototipos de captura directa de aire (DAC). La empresa tiene como objetivo demostrar que la DAC, un proceso para eliminar el dióxido de carbono directamente de la atmósfera, puede ser una solución eficiente, asequible y escalable para combatir el cambio climático.
La visión a largo plazo de Octavia Carbon implica probar el potencial de la DAC para ayudar a limitar el aumento de las temperaturas globales. Sin embargo, la tecnología sigue siendo controvertida debido a su escalabilidad no probada y a sus altos costes operativos. Diana Kruzman informó que el proyecto también se enfrenta al escepticismo del pueblo Maasai de Kenia, que tiene razones históricas para desconfiar de las empresas energéticas.
La tecnología DAC utiliza ingeniería sofisticada y procesos químicos para extraer CO2 del aire ambiente. Este CO2 capturado puede almacenarse bajo tierra o utilizarse en diversas aplicaciones industriales, como la creación de combustibles sintéticos o materiales de construcción. El aspecto de la IA entra en juego a través de la optimización del consumo de energía y la eficiencia de estos sistemas DAC, la predicción de las necesidades de mantenimiento y la identificación de las ubicaciones óptimas para su despliegue en función de las condiciones atmosféricas y los factores geológicos.
Las posibles implicaciones sociales de una tecnología DAC exitosa son significativas. Si la DAC puede desplegarse a escala y a un coste razonable, podría convertirse en una herramienta crucial para mitigar el cambio climático y alcanzar los objetivos de emisiones netas cero. Sin embargo, el despliegue generalizado plantea interrogantes sobre el uso del suelo, el consumo de energía y los posibles impactos ambientales. Además, surgen consideraciones éticas sobre quién controla y se beneficia de esta tecnología, y cómo garantizar un acceso y una distribución equitativos de sus beneficios.
Por ahora, la tecnología DAC se encuentra todavía en sus primeras fases de desarrollo. Varias empresas e instituciones de investigación están trabajando activamente para mejorar su eficiencia y reducir sus costes. Los próximos pasos consisten en ampliar los proyectos piloto, realizar evaluaciones rigurosas del impacto ambiental e interactuar con las comunidades locales para abordar sus preocupaciones y garantizar que los proyectos DAC se implementen de manera sostenible y equitativa.
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