Las acciones de energía se dispararon el lunes tras un análisis de JP Morgan que sugiere que EE. UU. podría controlar el 30% de las reservas mundiales de petróleo. El catalizador fue el anuncio del Presidente Trump de planes para tomar el control de la industria petrolera de Venezuela, con empresas estadounidenses programadas para revitalizarla tras la anticipada destitución del Presidente Nicolás Maduro.
Las acciones de las principales empresas energéticas estadounidenses experimentaron ganancias significativas. Los analistas de JP Morgan estiman que la consolidación de la influencia estadounidense sobre las reservas venezolanas, las más grandes del mundo, combinada con la producción estadounidense existente y los recientes descubrimientos frente a las costas de Guyana, podría posicionar a EE. UU. como una fuerza dominante en las reservas mundiales de petróleo. Esta cifra del 30% representa un cambio sustancial en el panorama energético internacional.
Si bien se espera que el impacto inmediato en los precios del crudo sea limitado debido a la actual sobreoferta del mercado, las implicaciones a largo plazo son significativas. El control estadounidense del petróleo venezolano podría remodelar el equilibrio de poder en los mercados energéticos internacionales, lo que podría dar a EE. UU. una mayor influencia en la política energética mundial y las negociaciones comerciales. La revolución del petróleo de esquisto ya había impulsado a EE. UU. a la posición del mayor productor mundial de crudo.
ExxonMobil y Chevron se beneficiarían significativamente del posible control del petróleo venezolano, lo que se sumaría a sus participaciones existentes, incluidas participaciones sustanciales en los recientes descubrimientos de petróleo frente a las costas de Guyana. La industria petrolera de Venezuela, actualmente en mal estado tras años de mala gestión, presenta tanto una oportunidad como un desafío para las empresas estadounidenses.
Las perspectivas futuras dependen de la transición exitosa del poder en Venezuela y de la capacidad de las empresas estadounidenses para revitalizar eficazmente la industria petrolera del país. La consolidación de estas reservas bajo la influencia estadounidense podría consolidar la posición de la nación como una potencia energética líder durante las próximas décadas, lo que afectaría la dinámica energética mundial y las estrategias geopolíticas.
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