Venezuela se preparaba para una grave crisis económica a medida que un bloqueo estadounidense a sus exportaciones de petróleo amenazaba con paralizar la principal fuente de ingresos del país. Las proyecciones internas recopiladas en diciembre indicaban que el bloqueo parcial, impuesto por Estados Unidos, cerraría más del 70% de la producción petrolera de Venezuela en 2024.
La decisión del gobierno de Trump el mes anterior de atacar a los buques tanque que transportaban crudo venezolano a los mercados asiáticos había paralizado efectivamente las capacidades de exportación de la petrolera estatal, PDVSA. PDVSA había estado intentando mitigar el impacto desviando el crudo a tanques de almacenamiento y utilizando buques tanque en los puertos como instalaciones de almacenamiento flotantes. Sin embargo, esta estrategia se consideraba una medida temporal.
TankerTrackers, una empresa de datos de envíos, estimó a finales de enero que la capacidad de almacenamiento disponible de Venezuela se agotaría a finales de mes. Una vez alcanzada la capacidad de almacenamiento, se esperaba que la producción colapsara rápidamente. El impacto del bloqueo se extendió más allá de PDVSA, amenazando a la economía venezolana en general, que dependía en gran medida de los ingresos petroleros para el gasto público y las importaciones.
PDVSA, la empresa estatal de petróleo y gas natural, había sido durante mucho tiempo la columna vertebral de la economía venezolana. Sin embargo, años de mala gestión, falta de inversión y corrupción habían debilitado la infraestructura y la eficiencia operativa de la empresa. Las sanciones estadounidenses exacerbaron aún más estos desafíos existentes, limitando el acceso de PDVSA a los mercados internacionales y al financiamiento.
El panorama futuro para la industria petrolera y la economía general de Venezuela parecía sombrío si el bloqueo persistía. El posible colapso de la producción de petróleo probablemente desencadenaría una grave recesión, exacerbaría aún más la escasez de bienes esenciales y podría conducir a un aumento de la agitación social. Las consecuencias a largo plazo para la estabilidad económica de Venezuela fueron significativas, y la nación se enfrentó a un período prolongado de dificultades e incertidumbre.
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