Una propuesta de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) para permitir que las prisiones estatales y locales bloqueen los teléfonos celulares de contrabando se enfrenta a la oposición de las operadoras inalámbricas, que argumentan que interrumpiría las comunicaciones legales. La propuesta, defendida por el presidente de la FCC, Brendan Carr, y respaldada por fiscales generales republicanos y empresas de telefonía penitenciaria, tiene como objetivo frenar la actividad ilegal dentro de los centros penitenciarios.
El grupo de presión inalámbrico CTIA argumentó en comentarios del 29 de diciembre que la tecnología de bloqueo interrumpe todas las comunicaciones, incluidas las legítimas, como las llamadas al 911. La CTIA también cuestionó la autoridad de la FCC para permitir el bloqueo. Los miembros AT&T y Verizon expresaron preocupaciones similares en comentarios separados, y AT&T afirmó que el marco legal propuesto se basa en una premisa fáctica errónea.
La Ley de Comunicaciones prohíbe la interferencia con las comunicaciones de radio autorizadas. El plan de Carr intenta eludir esto proponiendo desautorizar ciertas comunicaciones. Grupos dedicados al Wi-Fi y al GPS también plantearon preocupaciones en comentarios a la FCC.
El debate destaca la tensión entre las preocupaciones de seguridad dentro de las prisiones y la dependencia del público de la comunicación celular. Los defensores del bloqueo argumentan que es una herramienta necesaria para evitar que los reclusos coordinen actividades delictivas, intimiden a testigos y accedan a contenido ilegal. Los opositores sostienen que el bloqueo plantea un riesgo para la seguridad pública al interrumpir las comunicaciones de emergencia e infringir los derechos de las personas fuera de los muros de la prisión.
La FCC está revisando actualmente los comentarios y considerando los próximos pasos en el proceso de reglamentación. La agencia debe sopesar los beneficios potenciales del bloqueo frente a los daños potenciales para la seguridad pública y el ecosistema de comunicaciones. La decisión podría tener implicaciones significativas para la seguridad penitenciaria, la comunicación inalámbrica y la autoridad reguladora de la FCC.
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