El estudio destaca que el impacto ambiental proviene principalmente de las placas de circuito impreso (PCB) dentro de los dispositivos, más que de las carcasas de plástico. Según los investigadores, la PCB representa aproximadamente el 70% de la huella de carbono del dispositivo debido a los intensivos procesos de minería y fabricación necesarios para producirlas. El estudio también estima que la producción de estos dispositivos podría generar 100 millones de toneladas de dióxido de carbono para 2050.
"No es algo que suela recibir mucha atención", declaró uno de los coautores del estudio, enfatizando la necesidad de una mayor conciencia de las consecuencias ambientales asociadas con la creciente popularidad de la tecnología de salud portátil.
La proliferación de dispositivos de salud portátiles está impulsada por su creciente utilidad en el monitoreo de signos vitales, el manejo de afecciones crónicas como la diabetes y la hipertensión, y la promoción de la atención médica preventiva. Los dispositivos presentados en CES 2026 en Las Vegas esta semana ejemplifican esta tendencia, con empresas que revelan monitores de glucosa avanzados, rastreadores de presión arterial y sofisticados rastreadores de actividad física. Estos dispositivos ofrecen una recopilación continua de datos, lo que permite a las personas y a los proveedores de atención médica obtener una comprensión más completa del estado de salud de un paciente.
Para mitigar el impacto ambiental, los investigadores proponen dos soluciones principales. Primero, sugieren desarrollar chips que utilicen metales más comunes, como el cobre, en lugar de minerales raros y costosos para el medio ambiente como el oro. En segundo lugar, abogan por diseños modulares que permitan la reutilización de la placa de circuito al tiempo que permiten el reemplazo de la carcasa exterior. Este enfoque reduciría significativamente la demanda de nuevas PCB, lo que reduciría la huella ambiental general.
Los hallazgos de este estudio tienen implicaciones significativas para fabricantes, legisladores y consumidores. Los fabricantes pueden adoptar prácticas de diseño y fabricación más sostenibles, mientras que los legisladores pueden incentivar el desarrollo y la adopción de tecnologías ecológicas. Los consumidores pueden tomar decisiones de compra informadas al considerar el impacto ambiental de los dispositivos que eligen. Los investigadores esperan que sus hallazgos impulsen la innovación y la colaboración para crear un futuro más sostenible para la tecnología de salud portátil.
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