Las celebraciones tuvieron lugar en varios lugares, incluyendo Belén en la Cisjordania ocupada, donde el Patriarca Ortodoxo Griego de Jerusalén, Teófilo III, llegó a la Iglesia de la Natividad, tradicionalmente reconocida como el lugar de nacimiento de Jesucristo, para dirigir los servicios de Navidad. Bandas de exploradores palestinos desfilaron por la Plaza del Pesebre frente a la iglesia, lo que contribuyó al ambiente festivo.
En Addis Abeba, Etiopía, los fieles se reunieron en la Plaza Meskel en la víspera de Navidad. También se celebraron servicios religiosos frente a la iglesia Kashveti de San Jorge en Tbilisi, Georgia, y en la iglesia del Arcángel Miguel en El Cairo, Egipto, donde un obispo copto ortodoxo dirigió las oraciones de Navidad. Cristianos iraníes también asistieron a los servicios que conmemoraban la ocasión.
La divergencia en las fechas se debe a la adopción histórica del calendario gregoriano, una reforma del calendario juliano introducida por el Papa Gregorio XIII en 1582. Si bien muchas iglesias cristianas occidentales adoptaron el calendario gregoriano, algunas iglesias ortodoxas orientales mantuvieron su adhesión al calendario juliano más antiguo con fines litúrgicos. Esta diferencia resulta en una discrepancia de 13 días, situando la Navidad el 7 de enero según el calendario gregoriano para aquellos que siguen el calendario juliano. Esta adhesión a la tradición refleja las profundas raíces históricas y culturales de la fe cristiana ortodoxa. La continua observancia destaca las diversas expresiones del cristianismo a nivel mundial.
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