El estudio destaca el importante impacto ambiental de estas herramientas de salud cada vez más populares. Los investigadores descubrieron que la placa de circuito impreso, que actúa como el cerebro del dispositivo, representa el 70% de su huella de carbono, principalmente debido a los intensivos procesos de minería y fabricación necesarios para su producción. Esto contrasta con los componentes de plástico, que a menudo se perciben como la principal preocupación ambiental. Los residuos electrónicos proyectados también podrían generar 100 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono durante el mismo período.
"Cuando estos dispositivos se vuelven obsoletos, contribuyen a un flujo creciente de residuos electrónicos, lo que plantea riesgos tanto para la salud humana como para el medio ambiente", afirmó uno de los coautores del estudio. Los investigadores sugieren dos posibles soluciones para mitigar este impacto ambiental: utilizar metales más comunes como el cobre en el desarrollo de chips en lugar de minerales raros como el oro, y diseñar dispositivos con componentes modulares que permitan la reutilización de la placa de circuito al tiempo que se reemplaza la carcasa exterior.
Los hallazgos se producen cuando las empresas tecnológicas están presentando los últimos dispositivos de salud portátiles en el CES 2026 en Las Vegas, incluidos monitores avanzados de glucosa, rastreadores de presión arterial y rastreadores de actividad física. Estos dispositivos ofrecen un monitoreo continuo de las métricas de salud vitales, proporcionando datos valiosos tanto para los pacientes como para los proveedores de atención médica. Por ejemplo, los monitores continuos de glucosa (MCG) permiten a las personas con diabetes controlar sus niveles de azúcar en la sangre en tiempo real, lo que permite una gestión más eficaz de su condición. Del mismo modo, los rastreadores de presión arterial pueden ayudar a las personas a controlar su salud cardiovascular y detectar posibles problemas de forma temprana.
Sin embargo, el costo ambiental de estos avances es una preocupación creciente. Los expertos enfatizan la necesidad de prácticas de diseño y fabricación sostenibles para minimizar el impacto negativo de la tecnología de salud portátil. "La industria de la salud tiene la responsabilidad de priorizar la sostenibilidad ambiental junto con la atención al paciente", dijo la Dra. Emily Carter, especialista en salud ambiental de la Universidad de California, Los Ángeles, que no participó en el estudio. "Esta investigación proporciona información valiosa sobre las áreas específicas donde se pueden realizar mejoras".
Los autores del estudio esperan que sus hallazgos animen a los fabricantes a adoptar prácticas más sostenibles en la producción de dispositivos de salud portátiles. También piden una mayor conciencia por parte de los consumidores sobre el impacto ambiental de estos dispositivos y la importancia de una eliminación y un reciclaje adecuados. Los investigadores planean investigar más a fondo la viabilidad y la rentabilidad de las soluciones propuestas, con el objetivo de proporcionar una guía práctica para la industria.
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