Fuerzas especiales de EE. UU. incautaron el buque petrolero Marinera, con bandera rusa y antes conocido como Bella-1, en el Atlántico Norte el miércoles, alegando violaciones de las sanciones estadounidenses relacionadas con el petróleo venezolano. La operación, que siguió a una persecución de semanas, provocó la condena inmediata de Moscú.
El Comando Europeo de EE. UU. confirmó la incautación, afirmando que el buque fue atacado debido a su participación en la elusión de las sanciones impuestas a las exportaciones de petróleo venezolano. EE. UU. ha mantenido un bloqueo marítimo destinado a impedir el comercio de petróleo venezolano sancionado.
La incautación subraya el compromiso del gobierno de EE. UU. de hacer cumplir las sanciones contra la industria petrolera de Venezuela, un sector crítico para la economía del país. La producción de petróleo de Venezuela se ha visto significativamente obstaculizada por las sanciones y la falta de inversión, con una producción que ronda los 700.000 barriles por día, una fracción de su máximo histórico de más de 3 millones de barriles por día.
"El bloqueo del petróleo venezolano sancionado e ilícito permanece en PLENO EFECTO en cualquier parte del mundo", declaró el Secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, en las redes sociales, enfatizando la determinación de la administración.
El nombre anterior del Marinera, Bella-1, y su ubicación en el Estrecho de Singapur en marzo de 2025, sugieren un historial de intentos de ocultar sus actividades. La propiedad del buque y los beneficiarios financieros están actualmente bajo investigación por parte de las autoridades estadounidenses.
Es probable que el incidente tensione aún más las relaciones entre EE. UU. y Rusia, ya tensas debido a diversos problemas geopolíticos. La incautación también podría afectar el mercado mundial del petróleo, aunque marginalmente, al interrumpir el suministro de crudo venezolano. Los analistas estarán observando de cerca cualquier medida de represalia por parte de Rusia y el impacto potencial en los precios del petróleo. El gobierno de EE. UU. aún no ha revelado el destino final del petróleo incautado ni los procedimientos legales que seguirán.
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