Funcionarios del gobierno venezolano encabezaron una gran manifestación en Caracas el martes para exigir la liberación del derrocado presidente Nicolás Maduro, mientras que simultáneamente reprimían a los ciudadanos sospechosos de celebrar su destitución. Según informes de venezolanos y organizaciones de derechos humanos, las fuerzas de seguridad han estado realizando interrogatorios en los puntos de control, abordando el transporte público y revisando los teléfonos móviles en busca de pruebas de apoyo a la destitución de Maduro.
Estas acciones se producen cuatro días después de que el presidente Trump anunciara que Estados Unidos supervisaría Venezuela, siendo la líder interina Delcy Rodríguez, la ex vicepresidenta de Maduro. Al menos 14 periodistas y seis ciudadanos fueron detenidos en los últimos días, aunque la mayoría ya han sido liberados. La situación presenta una dinámica compleja, con Estados Unidos ahora respaldando a un gobierno que parece estar empleando tácticas similares a las utilizadas bajo el mandato de Maduro.
La infraestructura política, de seguridad e inteligencia que sustentó el gobierno de Maduro permanece en gran medida intacta. Los críticos argumentan que las acciones actuales contradicen los objetivos declarados de promover la democracia y los derechos humanos en Venezuela. El gobierno de Estados Unidos aún no ha emitido una declaración formal sobre el aumento denunciado de las medidas represivas. Según los informes, la vida cotidiana de muchos venezolanos ha empeorado desde la destitución de Maduro.
El clima político actual refleja una profunda polarización dentro de la sociedad venezolana. Mientras que algunos venezolanos ven la destitución de Maduro como un paso hacia la restauración de la democracia, otros siguen siendo leales al ex presidente y ven su destitución como una intervención ilegal. Las manifestaciones contrapuestas y la represión denunciada ponen de relieve los desafíos que enfrenta el gobierno interino para establecer la estabilidad y la legitimidad. Las implicaciones a largo plazo de la intervención estadounidense y su impacto en la sociedad venezolana aún están por verse.
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