El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y su administración están participando activamente en conversaciones sobre una posible oferta para comprar Groenlandia, según la Casa Blanca. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó a los periodistas el miércoles que el asunto "es algo que está siendo discutido activamente por el presidente y su equipo de seguridad nacional".
La confirmación se produce tras las repetidas afirmaciones de Groenlandia y Dinamarca de que la isla no está a la venta. Leavitt respondió a una pregunta sobre la postura anterior de la administración Trump sobre el posible uso de la fuerza militar para adquirir Groenlandia, afirmando que "todas las opciones están siempre sobre la mesa", pero enfatizó que la "primera opción de Trump siempre ha sido la diplomacia".
El renovado interés en la importancia estratégica de Groenlandia se produce después de la acción militar unilateral de Trump contra Venezuela, lo que genera preocupación entre los aliados. Dinamarca, miembro de la OTAN, ha declarado que un ataque a su territorio pondría fin efectivamente a la alianza militar. La administración Trump sostiene que Groenlandia es vital para los intereses de seguridad de Estados Unidos.
Groenlandia, a pesar de estar escasamente poblada, ocupa una posición geográficamente significativa entre América del Norte y Europa. Su posible adquisición por parte de Estados Unidos podría tener implicaciones para la estrategia militar, el control de los recursos y la influencia geopolítica en la región ártica. La isla es rica en recursos naturales, incluidos minerales y potencialmente reservas de petróleo y gas, lo que podría incentivar aún más una compra.
El concepto de comprar Groenlandia no es nuevo. El gobierno de Estados Unidos ya ha explorado la posibilidad, en particular en 1946 bajo el presidente Harry Truman. Las discusiones actuales reflejan un renovado interés en la región ártica, impulsado por factores como el cambio climático, que está haciendo que la región sea más accesible, y la creciente competencia por los recursos.
La situación sigue siendo fluida, sin que se haya hecho ninguna oferta formal. El gobierno danés ha rechazado sistemáticamente la idea de vender Groenlandia, enfatizando su estatus autónomo dentro del Reino de Dinamarca. La continua búsqueda de esta idea por parte de la administración Trump sugiere una voluntad de explorar estrategias diplomáticas no convencionales. Los próximos pasos probablemente incluirán nuevas conversaciones entre funcionarios estadounidenses y daneses, así como deliberaciones internas dentro de ambos gobiernos.
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