El gobierno de EE. UU. mantendrá el control sobre la venta de petróleo venezolano "indefinidamente", según un funcionario de la Casa Blanca, mientras se prepara para suavizar las restricciones a la entrada del crudo de la nación en los mercados globales. La medida está diseñada para ejercer influencia sobre el gobierno venezolano.
Se prevé que la fase inicial de ventas involucre entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo. Los analistas estiman que las ventas podrían generar aproximadamente $2.8 mil millones (€2.1 mil millones). El gobierno de EE. UU. controlará los ingresos, y la porción asignada a Venezuela sigue sin estar clara. El Secretario de Energía, Chris Wright, enfatizó la necesidad de influencia y control sobre las ventas de petróleo para impulsar los cambios necesarios dentro de Venezuela.
La decisión de controlar las ventas de petróleo venezolano tiene implicaciones significativas para el mercado petrolero mundial. El aumento de la oferta podría moderar potencialmente los precios, ofreciendo alivio a los consumidores y las empresas que lidian con los altos costos de la energía. Sin embargo, el alcance del impacto dependerá del volumen de petróleo liberado y de las condiciones geopolíticas imperantes.
La petrolera estatal venezolana, PDVSA, declaró que las negociaciones sobre las ventas de petróleo están en curso dentro del marco existente entre los dos países. PDVSA indicó que el proceso se adheriría a reglas similares a las aplicadas a las empresas internacionales que operan en Venezuela.
Las implicaciones a largo plazo del control estadounidense sobre las ventas de petróleo venezolano siguen siendo inciertas. El éxito de la política depende de su capacidad para fomentar reformas políticas y económicas dentro de Venezuela. La duración del control y la distribución final de los ingresos serán factores críticos que darán forma al futuro de la industria petrolera de Venezuela y su relación con los Estados Unidos.
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