Según informes, funcionarios estadounidenses han advertido a Diosdado Cabello, un aliado clave de Nicolás Maduro y ministro del Interior de Venezuela, que podría enfrentar consecuencias si no apoya a la presidenta interina Delcy Rodríguez. La advertencia se produce en medio de una estrategia estadounidense para mantener la estabilidad dentro del liderazgo de Venezuela mientras se busca una transición de poder y el acceso irrestricto a las reservas de petróleo del país, según un informe de Reuters.
A los funcionarios estadounidenses les preocupa que Cabello, considerado durante mucho tiempo una figura poderosa dentro del régimen de Maduro, pueda socavar los planes de Washington. La estrategia estadounidense refleja un delicado equilibrio, cuyo objetivo es facilitar un cambio de liderazgo y, al mismo tiempo, evitar un colapso total del Estado venezolano, un escenario que podría desencadenar una crisis regional.
La situación se desarrolla en un contexto de profunda agitación política y económica en Venezuela. El gobierno de Maduro se ha enfrentado a una condena generalizada por presuntos abusos contra los derechos humanos y mala gestión económica, lo que ha provocado hiperinflación, escasez de productos básicos y emigración masiva. Las vastas reservas de petróleo del país, que alguna vez fueron una fuente de inmensa riqueza, se han visto afectadas por la disminución de la producción y la mala gestión, lo que ha exacerbado la crisis económica.
Estados Unidos ha sido un crítico vocal del gobierno de Maduro y ha impuesto sanciones a numerosos funcionarios venezolanos, incluido Cabello. Estados Unidos reconoce a Juan Guaidó como el presidente interino legítimo de Venezuela, aunque Maduro permanece en el poder con el apoyo de los militares y aliados internacionales clave, incluidos Rusia y China.
La advertencia informada a Cabello coincide con un plan de tres puntos para Venezuela esbozado por el senador estadounidense Marco Rubio. La estrategia estadounidense también implica desviar los suministros de petróleo crudo venezolano de China, y el presidente Trump declaró el lunes que Venezuela entregaría crudo a Estados Unidos por valor de 2.000 millones de dólares. Esta medida tiene como objetivo aliviar los problemas económicos de Venezuela y, al mismo tiempo, reducir la influencia de China en la región. El futuro de Venezuela sigue siendo incierto, y Estados Unidos y otros actores internacionales continúan ejerciendo presión sobre el régimen de Maduro mientras buscan una transición pacífica y democrática.
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